Muy buenas, humanos. Bienvenidos a mi blog. Hoy hablaremos sobre la importancia del pienso de calidad y de los distintos tipos de heno…

¿Eh? ¿Que no es ese tema el que nos toca hoy? Pues vaya. En fin, que sepáis que era muy interesante. Pero bueno. Mi humana Laura me pidió también que buscara más autores para entrevistarlos (¿es que no puede hacerlo ella?) así que podemos hablar de eso, si queréis. Hoy os traigo a Raúl Atreides. No es tan mono como yo, pero lo intenta.

Alice
Salgo de mi nido de papel para entrevistar a Raúl Atreides. Soy la única que trabaja en este blog…

Raúl Atreides es un escritor madrileño cuya obra se cimienta sobre elementos fantásticos, en ocasiones con clara tendencia a la ciencia ficción hard. Estudió física teórica, lo cual se refleja en algunas partes de sus libros, aunque en la actualidad se dedica a la informática y ejerce como docente. Es un apasionado del cómic, la literatura, el cine y las series, y ha colaborado activamente con Dreamers.com en calidad de crítico de cine.

Su obra se mueve constantemente entre la ciencia ficción, que le apasiona, y la fantasía, que le seduce. Ya de niño devoraba los clásicos de ciencia ficción como Asimov, Herbert, Heinlein, LeGuin, Dick y Clarke entre otros, aunque también disfrutaba de la fantasía con autores como Ende, Howard y Lovecraft. Tal vez la mejor manera de reflejar sus tendencias literarias sea decir que sus libros de cabecera son Dune, La Historia Interminable y La Fundación, junto con un ejemplar de la bibliografía de Lovecraft.

Eternos: Hijos bastardos de Matusalén (I) es su primera novela publicada, aunque no la primera que escribió. Es el arranque de una saga cyberpunk con algunos toques de cifi hard, que tiene como eje principal el tema de la inmortalidad. Otras sagas del autor, que pasan por el Space Opera y la fantaciencia (término con el que define las historias que mezclan elementos fantásticos y científicos), se encuentran en proceso de corrección, así como un ciclo de relatos cortos de fantasía pulp homenaje a Howard y Lovecraft.

Alice: Bienvenido, Raúl. ¿Puedes hablarnos un poco de ti? ¿Qué clase de humano es Raúl? ¿A qué te dedicas?

Raúl: Si quieres una respuesta rápida, no creo que sea buena. Quien se puede definir a si mismo con pocas palabras o bien miente o no tiene mucho que contar, y si nos metemos en este “negocio” (calvario) es porque creemos que tenemos mucho que contar. Estudié física teórica, pero acabé decantándome por la informática. Y porque siempre me ha gustado y el trabajo seguía llegando, por la enseñanza. Si tengo que elegir, diría que soy un profesor.

Bueno… soy lo que se podría decir un hombre del renacimiento. No sé qué significa esto en la era de Internet, pero creo que me hace parecer interesante. Seguramente me engaño a mi mismo. En la España de hoy la “persona que cultiva todas las artes” rápidamente se convierte en “saco dinero de donde puedo”. Mi principal ocupación es la enseñanza a jóvenes “dificilillos”. Cojo adolescentes con problemas de actitud y les enseño a ser “jaquerls” de buen corazón. O quizá esté creando monstruos… ¿quién soy yo para juzgar a las personas? ¿Un programa de telerrealidad?

A: ¿Qué haces en tu tiempo libre?

R: Antes, cuando tenía de eso, solía rodar cortometrajes. Ahora lo dedico a escribir o fingir que lo hago (oh, qué interesante página sobre como montar un servidor con una raspberry… debería seguir con el capítulo, ¡pero algo va mal en Internet y sólo yo puedo solucionarlo!).

Evidentemente, leer bastante. Intento llenar mis lagunas de cultura leyendo exclusivamente clásicos de la ciencia ficción. Hay quien dice que hay que leer otros géneros, pero yo soy un rebelde. Bueno, también suelo leer sobre filosofía, religión, intento documentarme sobre lo que estoy escribiendo y doy oportunidades a algún libro que me recomiendan.

Me gusta hacer Tai Chi, aunque esto es nuevo, y tengo un kit de Arduino (robótica) y una enciclopedia de electrónica básica que me regaló un alumno y que me lanza miradas de reproche desde la estantería… pero la vida no me da tantas horas. Juro que al menos construiré un barco por control remoto para cuando mi niña tenga edad de competir por el mando conmigo.

También soy rolero desde los diez años, me apasionan los cómics y las series de calidad. ¿Me puedo ir ya?

A: ¡Rol! A mi humana le gusta bastante, de hecho se está tirando de los pelos con su primera partida como máster… Ayer perdió los manuales ¡y me acusó a mí de comérmelos! ¿Te lo puedes creer? En fin. Muchos humanos empiezan a escribir de cachorros. ¿Cómo empezaste a desarrollar tú esta afición? ¿Recuerdas lo primero que escribiste?

R: Ufff… recuerdo lo primero que me plagiaron. Era un din-a 4 doblado donde había dibujado a Fujur de La Historia Interminable. Contaba a grandes trazos lo que podía recordar del libro de Ende, que era el que me leía mi padre por las noches. Era un trabajo de EGB y lo colgué en el corcho como correspondía. Una compañera de clase borró mi nombre y puso el suyo. Creo que el dibujo estaba muy bien para mi edad. Desgraciadamente, ahí debí alcanzar el zenit de mi carrera como dibujante.

En algún momento dado de mi infancia decidí que quería ser escritor. Quería contar historias. No sé cuándo fue, pero recuerdo que mi mente aberrante de niño viejo se dijo: “Sí, chico. Eso mola, pero piensa en tener un trabajo estable por si no triunfas”. Debería tener unos once años o así. Y me gustaban los cómics. Así que intenté ser dibujante. Aún tengo los originales en una carpeta. Pero un día, en el instituto, un compañero hizo un “bocetillo” en diez minutos y… también lo guardo en la misma carpeta. Entonces supe que no tenía talento y nunca lo tendría. Mis años de practicar copiando anatomía desproporcionada apenas me permitían crear unos paquebotes hipertrofiados, y ese señor tenía ARTE.

Así que intenté plasmar mis ideas en un medio que requiriera menos plasticidad. El cine. Pero las cámaras eran caras y la edición una pesadilla en esos días (acabo de revelar mi ancianidad), y por aquel entonces empecé una novelilla de corte sobrenatural, muy inspirada en Hellblazer y con reminiscencias de Hellraiser. Fue aclamada por mis compañeros de universidad, pero no pasó de las sesenta páginas, y ahí quedó mi afán literario, aparcado hasta casi diez años después, porque rodar vídeo se volvió más accesible y tonteé con mi otro amor. No lo retomé hasta hace unos pocos años, cuando una amiga que comparte mis pasiones por el cine, el cómic y la literatura fantástica me arrastró por los pelos al NaNoWriMo. Y de pronto… pues todos los cortos que no podía hacer por falta de medios o presupuesto, o los cómics guionizados sin dibujante encontraron una salida. Y mi yo de once años lanzó un “Yippie!” desde su nicho ochentero.

Creo que he perdido el norte… ¿esto es la consulta del psicólogo?

A: No, es un blog sobre conejos, pero a veces hablamos de libros. Aunque en realidad soy un doctor conejo, así que… Tengo entendido que Eternos: Hijos Bastardos de Matusalén (I) no es tu primer libro escrito; aunque sí el primero al que podré hincarle mis incisivos. ¿Puedes hablarnos un poco de tus libros anteriores? ¿Planeas publicarlos algún día?

R: Sí, claro. ¿Hablar yo sobre mis libros? Bueeno, *sigh* haré un esfuerzo… Mi retorno a la escritura comenzó con Nahui Ollin, el final de la cuarta era. Un guión reconvertido basado en un sueño. Es, a grandes rasgos, la historia de un diseñador gráfico, Leonard, que se ve “abducido” en su sueño hasta otro mundo donde se encuentra ángeles al puro estilo abrahamico luchando contra seres oscuros. Paralelamente su novia en la Tierra emprende una búsqueda detectivesca para encontrarle, y como tercer hilo hay una narración “histórica” ambientada en la época de Harún Al Rashid en la que Lucifer es el protagonista. Es como mi patito feo. Sé que es feo, pero lo quiero. La escribí en varios años y entre medias fui comenzando otras novelas. El estilo cambia casi por capítulos y tendría que reescribirla mucho, pero es como una especie de testigo de mi evolución. Yo que sé… lo mismo la subo gratis o reescribo los primeros capítulos, que te hacen pensar que los ha escrito un mono amaestrado.

Luego intenté hacer una novela Young Adult en el siguiente año del Nanowrimo. Es Herederos del Gemelo Oscuro. Pensé: ¿qué es lo más übercool del mundo? ¡El apocalipsis! ¿Y qué puede ser más cool que un adolescente enfrentándose solo al apocalipsis? ¡¡Uno subido en un velocirraptor!! Así que así comenzó la novela. El último humano vivo es un chico hispano-oriental que recorre el cadáver mortecino de una Tierra en sus últimos días de vida a lomos de Rosita, su adorable velocirraptor de compañía. Parece deprimente, pero… bueno, *spoiler alert* en realidad es una Space Opera con aliens e imperios espaciales y una oda a la cultura pop. En serio, intento que sea alegre y desenfadada, pese a haber exterminado a la humanidad.

Aunque estos son anteriores, la que posiblemente publique antes es la que escribí después de Eternos, Sombras de Samhain. Es una saga con la que me he encariñado mucho, que narra las aventuras de una joven, Lilian Valyr, en un mundo donde la tecnología y la magia conviven tras el “despertar”, un suceso histórico tras el cual todos los dioses y mitos de la historia conviven en un mundo extraño y multicultural. La joven, que ansía convertirse en una taumaturga (una especie de mago científico), se ve arrastrada a una intriga entre poderes milenarios.

A: ¿Cuál fue tu inspiración para Eternos: Hijos Bastardos de Matusalén? ¿Qué conejo fue tu musa?

R: Desgraciadamente la realidad. En realidad fueron ratones. Mi inspiración fueron dos cosas: mi interés por la bioquímica aplicada a la longevidad y un vídeo de youtube que me encanta, que se llama La ciencia salvó mi alma. Fueron los detonantes para que mi mente empezara a trabajar en una idea. Por un lado, el Ponce, la droga que rejuvenece, es una posibilidad que no está lejos de la realidad. Las noticias de hace un par de años hablaban de avances asombrosos en el campo de los telómeros aplicados a ratones.

Siempre he creído que uno de los mayores encantos y la esencia de la Ciencia Ficción es la anticipación. Quizá no tecnológica, porque es muy difícil tomarle el pulso a la tecnología y no parecer imbécil con el paso del tiempo, pero sí en lo social. ¿Si existiera un suero de la eterna juventud… cuál sería el efecto en la sociedad? Primero, evidentemente, sería muy caro. Sólo para ricos. Pero en el mundo en que vivimos es casi imposible que eso se mantenga en secreto. Investigaciones concurrentes, filtraciones o espionaje crearían rápidamente suero pirata barato. Perseguirlo sería inútil… por tanto ¿cómo mantener el privilegio (y evitar la catástrofe socioecológica de una población de eternos)? Gravando su uso con impuestos prohibitivos. Solo los ricos podrían vivir para siempre, y encima serían héroes al contribuir a la sociedad con ingentes masas de dinero. ¿Y los pobres que quieran vivir para siempre? ¡Malvados! Serían “jubilados”.

El tema del cielo digital me vino por la última frase del vídeo:

Aun estamos bendecidos, aun somos especiales. Puede que exista un cielo, pero no va a ser perfecto, y vamos a tener que crearlo nosotros.

Esa frase tan esperanzadora y hermosa se convirtió en mierda en mis manos, porque el cielo lo crea la Iglesia Católica. Y no es buena cosa, la verdad. Recupera su poder y… en fin, todos conocemos la historia.

Finalmente, el mundo es simplemente nuestro mundo… en el futuro. Liberalismo radical, ausencia de servicios sociales, el dinero por encima del ser humano, basura, basura y más basura, esclavitud, esclavitud infantil, ecología destruida… Sé que es un panorama asqueroso, pero me gusta pensar que mi libro tiene un mensaje de esperanza. Aun en lo más profundo del pozo de mierda que podemos caer, hay esperanza.

A: ¿Cuánto tiempo has estado trabajando en él? ¿Ha cambiado mucho el libro publicado del primer borrador original?

R: Lo escribí entre noviembre y marzo de hace… ya me falla la cabeza. Luego recibí las primeras críticas y correcciones. Sólo corregí. Mis fans (tengo algunos) me querían obligar a que publicara, pero yo es que soy de natural tímido. Así que estuve puliendo el resultado, intentando crear coherencia. Y empecé a escribir la segunda parte. Luego, tras más críticas y reflexiones, corté el libro antes del final original. Era apresurado y precipitado. Ese final necesitaba un segundo libro que lo preparara, y eso es lo que queda al final. Reconozco que soy un puñetero desastre. Lo de reescribir me suena a tortura china y aberración. El libro es esencialmente como sale de mi cabeza, de mi estilo Zen de escritura. Eso hace que tenga fallos y posiblemente tenga que aprender en el futuro a escribir de otra manera.

A: ¿Cuáles son tus personajes favoritos del libro y por qué?

R: Lorelei. Es un personaje que concebí como contrapunto a los otros dos, que viven entre la miseria. Ella es una niña mimada asquerosa, consentida, hedonista, infantil y completamente inútil. Pero es simplemente una víctima de su entorno. Cuando su mundo se derrumba, se hace fuerte, está llena de iniciativa, de recursos, de inteligencia. Madura. Disfruta la vida, es un personaje vital mientras que Germán es un ser amargado y Carras un fanático obsesivo. Puede que a priori parezca un personaje cliché, y tal vez lo sea. Pero su evolución es la que más orgullo de padre me hace sentir.

A: Esta pregunta es de mis favoritas: describe tu libro en tres palabras.

R: Tú has visto lo bien que se me da resumir, ¿no? ¡Esto es una encerrona!

Vamos a ver… ¡SEXO SEXO SEXO! Eso ayudará a las ventas. Y si no: Adictivo, Cyberpunk y… ¡Sexo!

A:  Esta pregunta siempre es una encerrona, Raúl. Por eso no la cambio. Ahora, descríbete tú en tres palabras.

R: ¡SEXO SEXO SEXO! Ah, no…

Sonriente, locuaz y soñador.

A: Si tuvieras que recomendar esta obra a alguien que no te conoce, ¿cómo se la venderías?

R: ¡Si supiera venderla sería millonario! Bueno, quizá usaría las opiniones de los lectores:

Este es, de hecho, el libro español autopublicado de ciencia ficción que tanto tiempo llevaba buscando y se lo recomiendo sin ambages a todos los aficionados al género. Miquel Codony.

“Es el mejor libro que he leído” Alumna antes de los exámenes. [Alice: confiesa, Raúl, ¿le subiste la nota?]

“¿Para cuando la segunda parte?” La misma alumna enfurecida dos años después de ser betatester.

Estaba tranquilamente leyendo este libro cuando una escena de sexo me ha ruborizado. Automáticamente he pensado en el autor del libro, pelirrojo, arrebatadoramente apuesto, escribiendo esa escena y he dudado si debía contarle que me había empalmado por su culpa. Es un proceso mental demasiado complejo.” Adrik.

Eh, quizá eso último debería quedar entre Adrik y yo… [Alice: Demasiado tarde…Sorry Adrik ;)]

En fin, yo creo que si tuviera que recomendar mi libro lo haría con la boca pequeña, soy tímido para eso. Creo que es un libro que engancha, que plantea unos temas interesantes, que está escrito con un estilo sencillo y ágil. Además lo he hecho yo solito (con alguna ayuda) y al comprarlo estaríais financiando mi chalet imaginario, apoyando a los escritores (a uno al menos) españoles que intentan aportar un soplo fresco al mundillo. Y si no lo compras, los terroristas ganan. ¡En el counter siempre me crujen! Y es porque pienso que nadie me quiere y no tengo talento.

Al comprarlo me permites terminar de pagar al portadista y… sé que es triste de pedir, pero más triste es la muerte de la mamá de Bambi.

El libro está barato. Sé que los hay más baratos, pero Amazon me saja si bajo más el precio. Pero si te parece caro, mira, te lo regalo. Eso si, si te gusta y tal, me puedes comprar el libro luego, o al menos mandarme un jamón a casa, o dar un like por lástima. Que somos mu agradecidos los escritores muertos de hambre. O decirme cosas bonitas. De ego también se vive. ¿O solo soy yo?

A: Yo también funciono con ego. ¡Y con heno! Finalmente, la pregunta más importante: ¿salen conejos en tu libro? Si no, ¿por qué no?

R: Creo que no. Al menos no les doy un rol protagonista. Se que está de moda en Hollywood la ficción conejil, pero intento marcar mi propia tendencia. Además, la novela es bastante oscura, en un mundo con una ecología utilitarista y orientada a la supervivencia. Es verdad que los conejos serían un buen aporte protéico por su fogosidad reproductora, creo que unos bichejos tan monos y adorables restarían dramatismo a la distopía gris que he creado.

Y porque…

¡Porque soy tooooontooo!

¡Todo sería mejor con conejos! ¡Podría haber metido más sexo y nadie me diría nada por ello! ¡La portada sería adorable! ¡Atraería a niños de todas las edades!

¡No lo pensé! Mátame…

Alice: bueno, Raúl, relájate; no es bueno ir acelerado como un conejo. Sólo nosotros podemos. La ausencia de conejos es un detrimento a tu obra, ¡pero siempre puedes remediarlo para la segunda parte! Así que por esta vez estás perdonado.

Muchísimas gracias Raúl por atendernos. Sé que mi humana está deseando hacerse con tu libro y devorarlo (figuradamente) y yo esperaré mi oportunidad para devorarlo también (¡literalmente!).

Lectores, espero que corráis todos a comprar el libro en Amazon o en Lektu y le mandéis un jamón a Raúl y una bolsa de heno prensado para mi, por recomendarlo. Si os lo leéis, ¡no olvidéis dejar una reseña en Goodreads para engatusar convencer a otros humanos para que lo lean! Y si estáis interesados en el resto de obras de Raúl, aquí está su web.

¿A qué esperáis para leerlo?
¿A qué esperáis para leerlo?

El próximo día vendremos con el análisis de los tipos de heno y la diferencia entre alfalfa y fatuca. ¿Qué es mejor, el heno prensado o el heno suelto? ¿Deberían vuestros conejos comer cactus o sólo lechuga? ¡No os lo perdáis!

¡Y feliz lectura a todos! 😉

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