Buscar

Laura Morán Iglesias

Página web y blog de Laura Morán, escritora de fantasía y ficción.

mes

abril 2017

[Microrrelato] El mejor Bando de todos

¡Feliz Bando de la Huerta! Hoy es el día grande de las Fiestas de Primavera de Murcia, ¿cómo iba a dejar pasar la oportunidad de traeros una nueva historieta de la resistencia? ¡Algo muy sencillo, que yo misma me voy a ver el desfile en un rato!

El mejor Bando de todos

La Gran Vía estaba llena de gente que trataba de hacerse un hueco para ver las carrozas. El desfile había comenzado a las cinco de la tarde, saliendo desde la Plaza González Conde, y no tardaría en llegar donde estaban ellos. Se esperaba que este Desfile del Bando de la Huerta fuera el más espectacular de la historia del Bando. ¡Y no era para menos! Hacía cinco años que Murcia había sido secuestrada y anexionada al Imperio Británico, y desde entonces cada día del Bando se esforzaban por recordar a los ingleses que, pasara lo que pasase, seguirían siendo murcianos.

En aquella ocasión, Paco habían reservado silla en primera fila: no se perdería una sola carroza por nada del mundo. Cuando el desfile comenzó a entrar por la Gran Vía le dio un vuelco al corazón. En primera instancia, caballos, unicornios y pegasos avanzaban en majestuosa hilera, haciendo demostraciones de poder. Tras ellos, asomado a la tarima de una carroza, el pregonero de aquel año entonaba una soflama panocha a voz en grito.

Paco desconocía el panocho, pero había podido leer una traducción de la soflama antes del desfile y se rio entre dientes ante los insultos y las bravuconadas dirigidas a los ingleses que, desde su posición privilegiada en algunos balcones de la calle, sonreían sin saber qué les decían.

Llegó la Reina Infantil con su séquito, y Paco distinguió a la hija adoptiva de Segun y Leandro: una pequeña ninfa, que saludaba con una sonrisa mellada y repartía caramelos entre los otros niños. Y tras ella, finalmente, la carroza de la Reina.

Erguida en su palco, Emilia lucía el traje de huertana con más estilo que nadie. Era el primer año que una no-humana ganaba el título de Reina del Bando, y Paco no cabía en sí de orgullo. Se levantó, vitoreó y gritó a los cuatro vientos el nombre de su amada, quien desde su altura parecía más imponente que nunca. Cientos de hadas revoloteaban alrededor de Milia y de su corte de damas humanas, enanas y cambiaformas.

Varios leprechauns saltaron por los aires, lanzando monedas de chocolate al público. Las ninfas hicieron surgir de entre sus dedos miles de flores que coronaron el ambiente.

Aquel fue el desfile más impresionante de todos, pero Paco solo recordaría la cara de inmensa felicidad de su Emilia.

Fin

Esta historia se engloba dentro del universo de fantasía murciana en la que se encuentra también Resistencia Murciana. Si os ha gustado, ¡os recomiendo que la leáis! Como siempre, todo comentario es bienvenido ♥

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Anuncios

[Microrrelato] La danza de la naturaleza

¡Llega un nuevo #microlaura! En este caso, está inspirado por una canción y un verso, cortesía de Raquel Laforet.

Al final de la entrada os adjunto la canción. Si podéis, ¡escuchadla, porque es maravillosa!

La danza de la naturaleza

Desde el día de su nacimiento, él nunca había visto el mundo como lo veían los demás. Mientras el resto de niños de la villa jugaba, corría y aprendía, Ngozi se quedaba en casa. Le habían dicho que estaba ciego, que no podía ver, y nadie entendía que él veía, pero de otra manera. No veía las formas o los colores, no veía a sus padres, pero veía. Veía sombras que no existían; no veía el sol pero lo sentía en su piel oscura y podía darle forma; no veía el agua pero la escuchaba correr y sabía qué era. Ante sus ojos blancos danzaban figuras extrañas que se movían a su alrededor.

Con seis años aprendió a comunicarse con las sombras que poblaban su mundo, a dominarlas a placer, obligarlas a hacer su voluntad; y lo que cambiaba en su interior se tornaba realidad fuera. Podía darle forma al mundo que le rodeaba, aunque no pudiera verlo. Le habían dicho que estaba bendecido, aunque a él le parecía una maldición.

Le erigieron Eze, le rodearon de consejeros, le enseñaron a utilizar su don.

Pero solo ahora lo comprendía de verdad.

Ríos de sangre manchaban su tierra. No necesitaba verlos para oler la sangre, sentir su calor en sus manos. Le rodeaba la muerte. Las sombras en sus ojos eran rojas como el fuego. Sus súbditos clamaban tras de sí por la muerte de los impíos.

—¡Igwekala! ¡Igwekala! ¡Igwekala! ¡Igwekala!

Aquel que sirve al pueblo. Y el pueblo pedía la muerte de sus enemigos. Pedía su sacrificio con ellos.

Ngozi cerró los ojos vacíos y dejó que los sonidos de la naturaleza lo envolvieran una vez más. Acalló los gritos y se centró en el sonido del agua, en las aves que sobrevolaban el bosque tropical, en el eco de la tierra. Dejó que la danza de la naturaleza le envolviera en su abrazo. De repente las sombras ante sí desaparecieron; por primera y última vez estaba solo en el mundo, en paz. Ngozi sonrió. Ojalá hubiera podido ver como veían los demás. Ojalá hubiera podido ser como cualquier otro hombre. Pero ahora estaba preparado para cumplir su destino.

Inspiró.

Espiró.

Muerte.

Nada.

Fin.

¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? ¡Hacédmelo saber en los comentarios! También acepto cafés y me he abierto un Patreon, donde por menos de un euro al mes recibiréis relatos exclusivos, microrrelatos a la carta y más.

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Os dejo con la canción que ha inspirado el relato: Nature’s dance, de Ayreon.

La odisea de la balanza | Relato invitado

La historia de hoy no es mía, pero la quiero como si lo fuera. La quiero porque el relato de hoy, “La odisea de la balanza”, nació gracias al directo conjunto que hicimos el otro día Michel, Blas Cabanilles y yo, jugando con los Story Cubes para Biblioteca-T. Gracias a nuestro vídeo y a nuestras tiradas, que contaban la loca historia del mercader y su balanzanació en Carmen la inspiración para este relato, que me envió para que leyera.

¡Y no podía no compartirlo con vosotros! Con el debido permiso de su autora, Carmen Castro Arroyo, os traigo La odisea de la balanza.

La odisea de la balanza

Si os ha gustado el relato, ¡decídselo a Carmen! Os dejo sus datos de contacto; y yo le haré llegar todos los comentarios que lleguen a esta entrada.

Correo electrónico: carmencastroarroyo@gmail.com

Facebook: Carmen Díaz

Por cierto, ¡que Carmen también dibuja, y lo hace de maravilla! Os dejo con una ilustración que hizo para mi último #microlaura, Risotto con setas.

¿A que es toda una artista?  ¡Pues decídselo!

[Microrrelato] Risotto con setas

Dedicado a Andrea, que me dio la siguiente idea:

Está ambientado en la misma Murcia de fantasía que Resistencia Murciana, ¡por si no lo habéis leído todavía!

Seguir leyendo “[Microrrelato] Risotto con setas”

[Microrrelato] Resistencia Murciana: ¿Epílogo?

¡Gracias! ¡Gracias, gracias, gracias! Gracias, GRACIAS.

Gracias a todas las que habéis tenido la bondad de donarme un cafecillo en Ko-Fi, ¡me habéis hecho inmensamente feliz! Tanto, que os quiero traer un agradecimiento, una chorrada: un pequeño epílogo al relato Resistencia Murciana que publiqué el domingo pasado. Si aún no lo habéis leído, ¡hacedlo antes de continuar con esta entrada! Tan solo es una escena cortita, pero espero que os guste.

Seguir leyendo “[Microrrelato] Resistencia Murciana: ¿Epílogo?”

#LaOtraFantasíaMedieval: Procesos de creación

 

Trabajar en La Otra Fantasía Medieval está resultando tan emocionante como ilustrador: leyendo vuestros relatos aprendo algo nuevo cada día. ¡Y sé que no soy la única! Muchos de los participantes de la antología no se habían planteado un mundo medieval sin machismo hasta que les llegó la iniciativa, y el proceso que pasaron para conseguir un relato del que estar satisfechos fue largo y costoso. Algunos se adentraron más en el worldbuilding que otros, pero para todos ha sido una experiencia de la que han aprendido mucho.

Tras leer la entrada de blog de Concu Vimes en la que habla del proceso de creación de su relato, animé al resto de participantes a hacer lo mismo, ¡y muchos ya tienen sus entradas preparadas!

En esta página iré recopilando las entradas de blog de todos los participantes de La Otra Fantasía Medieval donde nos cuenten cómo fue su proceso de escritura. Algunas entradas las publicaré yo misma, ya que muchos no tienen blog. Estad atentos, porque esta entrada estará en constante actualización para ir añadiendo los enlaces. ¡No os perdáis a ninguno!

Escribiendo para La Otra Fantasía Medieval

Así habló Cicerón: Lo que he aprendido inventando un mundo no machista.

Historias desde la cueva: Creando otra fantasía medieval.

Lulu von Flama: COMO ESCRIBÍ #LAOTRAFANTASÍAMEDIEVAL.

Banana dreamer: Sobre La Otra Fantasía Medieval.

Elven Magic: Making of… mi relato para La Otra Fantasía Medieval.

Emma Fernández: Making off de La Otra Fantasía Medieval.

Celia Añó: Lo que he aprendido de La Otra Fantasía Medieval.

Rocío Vega: Por una amiga: cómo escribí mi relato para La otra fantasía medieval.

Irilaya against the world: Making of de #LaOtraFantasíaMedieval.

Raquel Laforet en No Es Un Hobby: El nacimiento de Nadezda.

Enerio Dima: Hilo en Twitter.

Cuervo Fúnebre: Making off: “La historia perdida” #LaOtraFantasíaMedieval.

Carlos RM Álvarez: Sobre la fantasía medieval.

Guía del autoestopista galáctico: Literatura feminista a través de “La otra fantasía medieval”: mi experiencia como autora.

Luna de HieloCreando otra fantasía medieval.

Raquel LaforetEl nacimiento de Nadezda.

Caryanna ReuvenAsí escribí “El peso de la lanza”.

Arcobaleno: #LaOtraFantasíaMedieval: notas de la escritora.

Hablemos del barullo: Vieja sangre.

Si ya tenéis listo vuestro artículo sobre La Otra Fantasía Medieval y no aparece en esta lista, ¡dejadme un comentario con el enlace! Conforme vayáis terminando los vuestros, dejadme los enlaces en los comentarios o avisadme por Twitter. ¡Estaré esperando!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

[Microrrelato] Resistencia Murciana

Dedicado a Enerio Dima, que me dio la frase “tiramos el carro por el pedregal“. También me he inspirado en la portada de The Guardian que eliminaba a Murcia de Europa y que os dejo al final del relato.

Resistencia Murciana

—De verdad, Paco, que por ahí no es.

—Acho, Segun, déjame ya en paz. ¿No ves que estoy conduciendo?

—¿Qué conduciendo ni qué niño muerto? ¡A esto no se le puede llamar conducir!

—¿Es qué crees que tú lo haces mejor?

—¡Por supuesto! ¡Dame las riendas, acho pijo ya!

De un tirón, Segun le arrancó las riendas de las manos y el carro, guiado por pegasos, viró bruscamente en el aire. Paco se aferró al asiento para no salir despedido: el miedo a caer sobre un huerto de limoneros no se le quitaba, a pesar de que su carro era de los más seguros del mercado, con cúpula protectora y cinturones de seguridad dobles. Era una de las cosas en las que no había querido reparar en gastos cuando se compró el carromato nuevo. Lo que no quiso instalar fue el piloto automático, y ahora se arrepentía: cada vez que salían a patrullar, Segun y él discutían por la conducción.

Siempre terminaban igual: enfadados y con uno de los dos arrebatándole las riendas al otro. No sabía cómo los pegasos, a quienes no les gustaban los ruidos fuertes, no se habían rebelado ya contra ellos por tanta discusión.

«En fin, da igual. Lo importante ahora es patrullar» pensó Paco. Sacó los prismétricos de la resistencia murciana, y oteó el horizonte. Los prismétricos no se diferenciaban mucho de los prismáticos normales, excepto que llevaban la palabra “métrico” en el nombre y eso molestaba mucho a los invasores ingleses. Se habían vuelto expertos en molestar a los ingleses con pequeñas cosas, desde que obligaron a Murcia a escindirse de España.

Todo lo que querían los malditos ingleses era su sol, y con magia negra habían separado Murcia de España y la habían colonizado. También habían abierto un portal dimensional, y de repente las huertas murcianas se vieron inundadas de criaturas mágicas. Al principio fue el caos, pero habían pasado ya tantos años que se habían adaptado: usaban pegasos como medio de transporte, los trirrinos eran muy útiles en la labranza y los desfiles del Bando de la Huerta eran mucho más espectaculares desde que se veían unicornios, leprechauns y hadas de verdad entre los huertanos.

«No todo ha sido malo» pensó Paco, escaneando el área. Él se había casado con una mujer-lobo, de hecho; y el novio de Segun era un elfo que se dedicaba al esparto. La comunidad mágica y la murciana eran una, pero los malditos ingleses lo estropeaban todo: a esos sí que no los aceptarían. Así nació la resistencia murciana, que luchaba por erradicar la presencia anglosajona de sus tierras.

—¿Ves algo? —La pregunta de Segun lo sacó de sus cavilaciones.

—Si solo sobrevuelas arbolada, ¿qué pijo quieres que vea? Tira para el pedregal, anda, que hace tiempo que no escaneamos esa zona.

—Acho Paco, que allí viven los trolls y sabes que les encanta tirarnos piedras.

—¿Para qué pijo crees que instalé el escudo? ¡Ya tuve suficientes pedradas la última vez!

Segun refunfuñó, pero dirigió el carro a la zona del pedregal: lo que antes había sido el cauce del Segura. Al convertirse en isla ganaron mar por los cuatro costados, pero habían perdido su río; aunque nadie lo echaba de menos. Toda aquella zona era ahora un pedregal habitado por trolls que, en cuanto les avistaron, comenzaron su lanzamiento de rocas habitual.

El escudo resistió sin problemas, pero Paco no había tenido en cuenta a los pegasos. Asustados por el ruido que hacían las piedras al rebotar con el escudo se encabritaron, y descendieron bruscamente hacia el pedregal.

Ambos hombres gritaron y se abrazaron entre ellos, convencidos de que iban a morir.

El carro se acercaba cada vez más y más al pedregal. El escudo absorbió el impacto y se hizo añicos, y Paco y Segun rodaron por el pedregal, magullados. Al ver a su presa caída los trolls volvieron a dormir: se divertían lanzando cosas, pero luego dejaban tranquilos a sus víctimas. Se levantaron doloridos y recuperaron los pegasos, que bufaban inquietos unos metros más allá. El carro estaba hecho trizas.

—¿Y ahora qué le digo a mi mujer? —gimió Paco, desesperado. Habían gastado mucho en ese carro; esperaba que el seguro de la resistencia cubriera al menos parte de los gastos.

—Que tiramos el carro por el pedregal, ¡jajajajaja! —Rio Segun. Paco supo que, de no ser su mejor amigo, lo habría matado ya.

—No te vuelvo a dejar conducir jamás.

Fin

¡Epílogo ya disponible!

Espero no haber ofendido a ningún murciano con este relato, ¡que yo quiero mucho a los murcianicos! ♥ La imagen que da pie a este relato es la siguiente:

Guardian Murcia

¿Qué han hecho los ingleses con Murcia? Espero que os haya gustado el relato, ¡o que al menos os haya sacado una sonrisa! Recordad que acepto cafecitos para poder seguir escribiendo ♥ Pero, sobre todo, ¡lo que quiero es que sigáis leyéndome y me deis vuestra opinión!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Nota: Todos los relatos escritos gracias a propuestas en Twitter los recopilaré bajo el HT #microlaura.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: