¡Feliz Bando de la Huerta! Hoy es el día grande de las Fiestas de Primavera de Murcia, ¿cómo iba a dejar pasar la oportunidad de traeros una nueva historieta de la resistencia? ¡Algo muy sencillo, que yo misma me voy a ver el desfile en un rato!

El mejor Bando de todos

La Gran Vía estaba llena de gente que trataba de hacerse un hueco para ver las carrozas. El desfile había comenzado a las cinco de la tarde, saliendo desde la Plaza González Conde, y no tardaría en llegar donde estaban ellos. Se esperaba que este Desfile del Bando de la Huerta fuera el más espectacular de la historia del Bando. ¡Y no era para menos! Hacía cinco años que Murcia había sido secuestrada y anexionada al Imperio Británico, y desde entonces cada día del Bando se esforzaban por recordar a los ingleses que, pasara lo que pasase, seguirían siendo murcianos.

En aquella ocasión, Paco habían reservado silla en primera fila: no se perdería una sola carroza por nada del mundo. Cuando el desfile comenzó a entrar por la Gran Vía le dio un vuelco al corazón. En primera instancia, caballos, unicornios y pegasos avanzaban en majestuosa hilera, haciendo demostraciones de poder. Tras ellos, asomado a la tarima de una carroza, el pregonero de aquel año entonaba una soflama panocha a voz en grito.

Paco desconocía el panocho, pero había podido leer una traducción de la soflama antes del desfile y se rio entre dientes ante los insultos y las bravuconadas dirigidas a los ingleses que, desde su posición privilegiada en algunos balcones de la calle, sonreían sin saber qué les decían.

Llegó la Reina Infantil con su séquito, y Paco distinguió a la hija adoptiva de Segun y Leandro: una pequeña ninfa, que saludaba con una sonrisa mellada y repartía caramelos entre los otros niños. Y tras ella, finalmente, la carroza de la Reina.

Erguida en su palco, Emilia lucía el traje de huertana con más estilo que nadie. Era el primer año que una no-humana ganaba el título de Reina del Bando, y Paco no cabía en sí de orgullo. Se levantó, vitoreó y gritó a los cuatro vientos el nombre de su amada, quien desde su altura parecía más imponente que nunca. Cientos de hadas revoloteaban alrededor de Milia y de su corte de damas humanas, enanas y cambiaformas.

Varios leprechauns saltaron por los aires, lanzando monedas de chocolate al público. Las ninfas hicieron surgir de entre sus dedos miles de flores que coronaron el ambiente.

Aquel fue el desfile más impresionante de todos, pero Paco solo recordaría la cara de inmensa felicidad de su Emilia.

Fin

Esta historia se engloba dentro del universo de fantasía murciana en la que se encuentra también Resistencia Murciana. Si os ha gustado, ¡os recomiendo que la leáis! Como siempre, todo comentario es bienvenido ♥

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