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Laura Morán Iglesias

Página web y blog de Laura Morán, escritora de fantasía y ficción.

mes

mayo 2017

Tag de autora: mi vida como escritora

Hace tiempo que no traigo una entrada al blog que no sea un relato (o información sobre A través de la arena), y aunque estoy muy contenta por ello, hoy me he cruzado con este booktag sobre mi vida como autora y quería completarlo. No voy a taggear a nadie; pero, si lo hacéis, ¡avisadme para que me pase a leerlo!

Booktag: mi vida como escritora

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Sala de prensa: reseñas, entrevistas y más

En esta sección voy a recopilar las reseñas, entrevistas y otros artículos de interés sobre mis novelas y mi carrera como escritora. Si has reseñado alguna de mis obras y no apareces en la lista, ¡avísame para que te añada!

A Través de la Arena: página de compra

A través de la arenaSinopsis:

Atrapados en un desierto sin fin, las vidas de Dins y Nuage no pueden ser más distintas. Él es el príncipe heredero de su país. Ella, una ladrona sin familia ni futuro. Pero ambos quieren lo mismo: ansían la libertad, descubrir si el mundo es en realidad el reino en el que viven o si tras las dunas hay algo más.

Cuando sus caminos se cruzan, tendrán que enfrentarse a los gigantes del pasado y aprender a trabajar juntos si quieren sobrevivir a su aventura. ¿Serán capaces de huir de lo que se esconde en la arena, o plantarán cara a la verdad?

 

Disfruta del comienzo de una trilogía en la que desenterrarán todos los peligros de las intrigas políticas. ¡Escapar no es una opción!

Datos técnicos:

Tamaño: A5 (210mm x 140mm)
Nº páginas: 300
Género: Fantasía Juvenil/Adulto

¡Hazte con A Través de la Arena!

Para hacerte con la novela en papel escribe a: lauramoraniglesias@gmail.com. Indica el número de productos que quieres, el tipo de envío (normal o certificado), el tipo de pago (paypal o transferencia bancaria) y adjunta tus datos personales y la dirección de envío.

¡Con la compra de un ejemplar en papel envío de regalo un punto de libro!

Productos Precios
Edición física 12€ + gastos de envío
Edición digital (epub+mobi+pdf) 2,99€ (LEKTU y Amazon)
Lámina A5 de los protagonistas 3€
Lamina A4 de los protagonistas 4€

 

[Microrrelato] Imprudencia y valor

Tras dos semanas en las que no he podido traeros ningún #microlaura, hoy vengo con uno más largo de lo habitual. La idea viene inspirada en esta frase que me dio Celia.

 

Una línea muy fina separa la imprudencia del valor.

En esta ocasión, he querido llevaros a mi propio universo, el universo de A través de la arenaLa historia se sitúa en la infancia de Dins, cuando tiene casi 12 años, y cuenta un evento del que se hace alguna referencia a la novela. ¡Tranquilos, que no tiene ningún spoiler de la trama!

Imprudencia y valor

Dins se había quedado rezagado tras el entrenamiento de aquel día. Harad en persona había bajado a supervisarle, algo que le pareció muy extraño: normalmente, quien le daba la clase era Elie, la maestra armera.

—Está a punto de cumplir los doce años, joven príncipe. A partir de ahora, yo mismo me encargaré de su entrenamiento —le había explicado Harad.

Tras eso, había comenzado uno de los entrenamientos más duros de su vida, y Dins no tenía fuerzas ni para devolver la espada a su sitio. Odiaba pelear. Se le daban mucho mejor otros estudios, como el de historia o caligrafía; pero no quería fallar a Harad. Admiraba al capitán de la guardia de su padre más que a nadie: a pesar de parecer frío, era un hombre valiente que siempre se preocupaba por él. No demostraba nunca sus sentimientos abiertamente, pero Dins lo sentía.

Con decisión, Dins sacó fuerzas y retomó de nuevo la espada. El sol se ponía tras los muros de palacio, pero aún tenía luz suficiente para entrenar un rato más y se dedicó a repetir los pasos y las estocadas que le habían enseñado ese día. Las instrucciones de Harad retumbaban en su cabeza. Quería hacerlo bien. Quería ser como él, valiente y fuerte. Cayó la noche y siguió entrenando, hasta que la falta de luz le hizo tropezar y caer sobre la gravilla, raspándose las rodillas.

—¡Au! —gimió.

«Un príncipe no debe mostrar sus emociones» recordó. Compuso una mueca para ocultar el dolor y, recogiendo la espada del suelo, fue a devolverla a su sitio.

Al salir de la caseta, enseguida notó algo extraño: el aire olía a humo y un resplandor rojizo iluminaba lo que antes era oscuridad. Se giró y se asustó al ver que de lo alto de la torre oeste salían lenguas de fuego. No eran lo suficientemente grandes aún como para que se vieran desde lejos, y Dins supo que había sido el primero en verlo. Corrió hacia el castillo con intención de alertar a la guardia, pero al pasar bajo las ventanas de la torre escuchó voces de auxilio.

—¡Hay gente en la torre! –exclamó para sí. El miedo le paralizó por completo. ¿Qué debía hacer? Si buscaba ayuda, llegarían demasiado tarde; pero le daba terror adentrarse él solo.

«Harad no dudaría un instante», pensó.

Echó a correr, tan rápido como le dieron las piernas. Subió los peldaños de la torre de dos en dos y pronto el humo le hizo toser. Se cubrió la cara con las manos y tanteó a ciegas, en busca del origen de incendio. Se topó con una puerta de madera que quemaba bajo sus dedos y empujó con todas sus fuerzas hasta lograr abrirla. Dentro se oían voces, pero él no podía llamarles. No tenía fuerzas suficientes para decirles que podían salir, que estaban a salvo.

Se derrumbó en el suelo, ahogado. La cabeza le daba vueltas.

Jamás sería tan bueno como Harad.

 

—¡… príncipe! ¡Joven príncipe, despierte! —una voz familiar le llamaba desde la oscuridad. Una ráfaga de aire limpio golpeó su cara y Dins abrió los ojos de golpe, tosiendo y aspirando grandes bocanadas.

Lo primero que vio fue el cielo estrellado sobre él: había conseguido escapar vivo. Sus ojos se enfocaron sobre la figura que, preocupada, se cernía sobre él. Una gota caliente cayó sobre su mejilla.

«¿Llueve?»

Se tocó la cara y examinó el líquido.

«¡Sangre!»

Alarmado, miró al hombre que le había rescatado. Harad aún lo sujetaba en sus brazos, y una herida cruzaba su rostro, desfigurándolo. Aún sangraba.

—Estás herido… por mi culpa —masculló Dins con un hilo de voz. Apenas era capaz de hablar—. Solo quería ser tan valiente como tú…

Harad, a pesar de sus heridas, sonrió.

—Una línea muy fina separa la imprudencia del valor, joven príncipe. No debe confundirlas.

Dins se vio atrapado en el abrazo del guardia. Algún día aprendería esa diferencia, pero no aquella noche.

Fin.

Como siempre, se agradecen los comentarios. ¡Espero que os haya gustado!

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