Tras un tiempo de parón, ¡os traigo un nuevo microrrelato! En esta ocasión es gracias a la idea de ThalyBlack, que me pidió lo siguiente:

¡Espero que os guste!

Vivir sin corazón

Leo pensó que el amor les duraría siempre. Que mientras Marc buscara su mano por las noches, no dejarían de quererse. Cuando llegaba tarde de trabajar y Marc ya estaba en la cama, él se tumbaba a su lado y en sueños sus cuerpos se buscaban. Daba igual el calor que hiciera. Leo siempre pensó que su amor se acabaría el día en que dejara de buscar su piel, el día en que dejara de observarle por las noches, memorizando su perfil recortado contra la luz de la farola que entraba desde la ventana abierta. Leo estaba convencido de que, el día que Marc dejara de buscarle en la cama, medio dormido, para encajar sus cuerpos como si fueran uno solo, sería el día en el que sabría que su amor había terminado.

Y ese día no llegaría nunca. Tenía la certeza de que su amor no tendría fin.

Pero sí lo tuvo su vida.

Ahora se tumbaba en la cama él solo y alargaba la mano hacia su lado del colchón, tan viejo que guardaba su forma. Ahora nadie buscaba a tientas su mano en la noche, uniéndola a través de las sábanas. Ahora la luz de la farola solo iluminaba el vacío que había dejado Marc.

Habían tenido una vida larga y plena juntos. Habían sido felices. Desde el momento en que le vio, había sabido que era la persona con la que pasaría el resto de sus días. Pero Leo jamás pensó que sobreviviría a Marc, porque ¿quién puede vivir sin corazón?

Él, desde luego, no.

Fin.

Os recuerdo que hace poco estrené Patreon, y una de las recompensas son microrrelatos a la carta, ¡para vuestro disfrute! Además, por menos de un euro recibiréis relatos inéditos con una frecuencia aproximada de una vez al mes (y pagáis por relato, ¡no por mes! Si no hay relato nuevo, no hay cobro).

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