Vuelvo con un nuevo relato gratuito: Aquelarre de Hermanas II. De nuevo, son dos relatos cortos entrelazados entre sí, y que en esta ocasión continúan el relato que os traje en enero, Aqularre de Hermanas. Como podíais imaginar, forman parte del OrigiReto 2018 de febrero y, para quienes no lo conozcáis, es un reto de escritura propuesto por Stiby y Kattydos escritoras blogueras que han querido despertar nuestra originalidad con 24 ideas para relatos. ¡Ellas lo explican mejor en esta entrada! Como cada reto va sumando puntos, aquí os dejo mi tarjeta de este mes.

origireto febrero

Como os he dicho antes, estos dos relatos son la continuación del OrigiReto de enero, así que os recomiendo pasaros a leerlos antes de atacar la nueva entrega para que no os perdáis nada. En esta ocasión, he escogido la propuesta tres, un relato en las redes sociales, para La maldición de los escritores; mientras que La noche del olvido se basa en la propuesta veintidós, un corte de pelo por motivos peculiares. ¡Espero que os gusten!

La maldición de las escritoras

«Estimada Natalia,

Tras examinar tu anterior trabajo de Edad Media, el Aquelarre quería solicitar un nuevo relato. Las Hermanas hemos quedado fascinadas por tus dotes de narradora, y si nos envías un nuevo relato servirá para subir tu nota en la asignatura. El único requisito es que continúes con la historia de la protagonista.

Un saludo,

Cordelia Pérez

Vicerrectora del Círculo Científicomago.

Enviado desde mi iOwl.»

Natalia observó el pergamino que le tendía la lechuza electrónica y parpadeó, confundida. La lechuza desapareció por la ventana y ella se quedó sola en casa. Cogió la Tablet y abrió Facescroll.

«La vicerrectora acaba de mandarme el owlmail más extraño que he leído en mi vida. Aún estoy intentando procesarlo.

Me siento extrañada.»

Acto seguido, abrió WhatSpell y entró en Salem Initiative .

»Chicas! No sabes lo que me acaba de pasar XD

»Alicia está escribiendo…

»¿Es lo de la vicerrectora? ¿Qué te ha dicho?

»El Círculo quiere que entregue un nuevo trabajo pa subir nota, tías

»¿Y eso? o.O

»Se ve que les ha gustado mucho cmo escribo, yo q sé XD

»Pero quieren que continúe la historia anterior, con la misma protagonista.

»Sare está escribiendo…

»Me cago en tus muertos pisaos! Y te ban a subir nota por eso? D:

»Alicia está escribiendo…

»Cuida la ortografía, Sare, joder, que me sangran los ojos.

»Sare está escribiendo…

»Typo. Sorry 😛

»Y qué vas a escribir, Nat?

»Pues ni puta idea, joder. Osea, que ni siquiera sé quién es la prota.

»Yo solo me puse a escribir y me salió de dentro, como si ya conociera la historia.

»Alicia está escribiendo…

»lol XD

»Si necesitas ayuda, ya sabes.

»Deberías investigar un poquito más sobre el período y luego darle a la pluma.

»Con tu imaginación no debería ser problema.

»Gracias ❤ :*

»Cuando vengas a casa trae pan, porfa.

»Alicia envió un archivo GIF.

Cerró la aplicación y tiró el Smartphone en la cama, donde todavía estaba remoloneando. La lechuza le había pillado durmiendo hasta tarde, como casi todos los sábados.

«Mejor me levanto y me pongo con ello» pensó, desperezándose.

—OK Kedward, reproduce la lista de reproducción Escritura en Witchify.

La asistente virtual de su Smartphone se puso manos a la obra, y momentos después la música sonaba por toda la casa. Con un movimiento de mano hizo aparecer una taza de café frío en su escritorio y se dejó caer en la silla. Agarró la taza y calentó el contenido, y con un chasquido de sus dedos hizo aparecer delante suyo la S-Pluma y el pergamino electrónico. También cogió su Tablet y entró en Chirper.

«Natalia Wytte @n_nwytten_n

Subir nota de una asignatura entregando relatos es: bien 😀 #goals #literachirp»

El sonido de una notificación la distrajo, y abrió Facescroll para echar un vistazo a sus comentarios.

«La vicerrectora acaba de mandarme el owlmail más extraño que he leído en mi vida. Aún estoy intentando procesarlo.

Me siento extrañada.

☺  ♥ A 8 personas les gusta esto.

Rob Tennison ¿Ya te han echado del Círculo por jugar con el tiempo?

Me gusta · Responder · 1h

                Marta de Lara Si lo hubieran hecho, habría usado otro conjuro para retroceder XD

                Me gusta · Responder · 1h

Fiona Fawkes Pic it or it didn’t happen!

Me gusta · Responder · 30 min

Will Wytte ¿Qué ha pasado cariño? ¿Todo bien? Dice tu madre que si necesitas que se aparezca en tu casa que va para allá tú no te preocupes que te apoyamos en todo.

Me gusta · Responder · 17 min

Will Wytte Pero deja de utilizar hechizos para parar el tiembo.

Me gusta · Responder · 15 min

Will Wytte Quería decir el tiempo, perdona.

Me gusta · Responder · 12 min

Will Wytte Y a ver cuándo vienes de visita que la yaya Joan te echa de menos y está pensando en mandarte un maleficio por carta si no vienes.

Me gusta · Responder · 11 min

Will Wytte envió un archivo GIF

Me gusta · Responder · 7 min

                Natalia Wytte Gracias, papá. Todo bien. Luego te llamo :*

                Me gusta · Responder · 1 min

Alicia Wonderland Me encanta tu padre, Nat. Señor Will, no cambie nunca.

Me gusta · Responder · 13 min

            Will Wytte Tú también me gustas mucho para mi hija ♥

            Me gusta · Responder · 10 min

            Natalia Wytte Ya os vale.

            Me gusta · Responder · 1 min»

Natalia bufó y cerró Facescroll, avergonzada.

—OK Kedward, toma nota: llamar a mis padres. Matar a Alicia.

—Nota guardada en Recordatorios.

«Genial, ahora me han distraído. No se puede escribir con las redes sociales abiertas» pensó. Dio un sorbo a su café y entró de nuevo en Chirper.

«Natalia Wytte @n_nwytten_n

No hay nada como tener a tu padre y a tu mejor amiga en Facescroll. Las risas a tu costa están aseguradas #sucks #ohwell

Natalia Wytte @n_nwytten_n

Y con tanta tontería todavía no me he puesto a escribir. Chirperas, una pregunta: ¿os interesa que suba a WatParch este relato y el anterior? Si me dejan en el Círculo, claro.

                ○ Sí

                ○ No

                ○ No sé pero me gusta votar

Alice in Wonderland @alice_white_rabbit

Me encanta que el padre de @n_nwytten_n tenga Facescroll XD

Natalia Wytte @n_nwytten_n

En respuesta a @alice_white_rabbit

Voy a echarle un maleficio a tu desayuno de mañana, ya verás.»

—Venga, Nat, deja de distraerte, que se te va a hacer de noche.

La música seguía sonando de fondo, flotando por la habitación, e inspiró profundamente antes de comenzar a dictar.

—La noche cayó de nuevo en el poblado y me vi transportada…

Tirorí tirorá… Tirorí tirorá…

El sonido de su WhatSpell la cortó y con un bufido cogió el smatphone, pensando en tirarlo por la ventana.

—OK Kedward, activa el modo no molestar —gruñó mientras entraba a revisar los mensajes.

«3 notificaciones de Salem Initiative

»Alicia: ¿Has podido escribir mucho?

»Sare: Seguro q se ha pasado la mañana en chirper xd

»Vera: Cuándo tienes que entregarlo??!!! ☺☺☺

»No he pdido escribir na

»porque sois unas pesadas

»sobretodo Alicia

»y no tengo fecha de entrega

Saliste del grupo»

—A ver si ahora puedo escribir, joder.

La noche del olvido

La noche cayó de nuevo en Bodmin y cerré las contraventanas de casa, dejando fuera la oscuridad. El fuego del hogar iluminaba toda la estancia y me senté a intentar leer a la lumbre. Prefería esperar a que el sueño me encontrara leyendo a que el silencio de la noche me transportara de nuevo a la desesperación. Desde aquella noche apenas había sido capaz de pegar ojo: mi mente me llevaba una y otra vez al momento en el que terminamos el ritual, acabando así con la vida de millones de hombres. Saber que habíamos llevado a cabo un silencioso genocidio no era sencillo, aunque volvería a hacerlo de ser necesario.

Ahora las cosas nos iban mejor, a las brujas y a las mujeres. Era lo que me repetía una y otra vez, cuando el pensamiento de que habíamos cometido un error me asaltaba. Habíamos tomado el poder de un plumazo, y habíamos acabado con los que abusaban de él. Pero eso no evitaba que las noches me pusieran los pelos de punta.

Alguien llamó a la puerta y pegué un brinco. Dejé el libro en la mesa y me cubrí con el chal, como si quisiera protegerme de los intrusos.

—¿Quién es? —pregunté con seguridad, acercándome a la puerta.

—Joan, abre. Soy Abigail. —La voz de mi amiga sonaba preocupada, y me apresuré a abrir la puerta. Con ella venía una de nuestras hermanas más jóvenes, Belice. La conocía de haberla visto en algún aquelarre, pero nunca había hablado mucho con ella. Era una chica tímida y callada, pero hoy parecía querer desaparecer de la faz de la tierra: temblaba y tenía la cabeza gacha, aunque no ocultaba la mirada perdida y las ojeras bajo sus ojos.

Las dejé pasar de inmediato y cerré detrás de mí. Por costumbre eché el cerrojo y corrí las cortinas, preocupada de que un vecino fisgón estuviera mirando y nos denunciara por herejía. A veces se me olvidaba que eso ya no podía suceder.

—Sentaos, prepararé té.

Abigail llevó a Belice hacia el diván y le acomodó una manta sobre los hombros, abrigándola a pesar del fuego. Puse el agua a calentar y escogí mis mejores hierbas: una infusión de valeriana y hierbabuena, con un toque de albahaca para darle buen olor y un poco de pasiflora. Belice lo necesitaba con urgencia. Para Abigail y para mí saqué una botellita de licor, que nos sentaría mucho mejor.

—¿Qué sucede? —pregunté cuando el té estuvo listo y Belice sostenía su taza entre las manos. Había aprendido con el tiempo que era mejor guardar silencio hasta que todo el mundo hubiera dado un sorbo de sus bebidas. La joven bruja no habló, así que miré a Abigail en busca de una explicación.

—No lo supera —dijo con simpleza.

No necesité saber más. No superaba la Noche de la Desesperación, el asesinato, tener las manos manchadas de sangre. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. No me extrañaba: Belice era un alma cándida que jamás había hecho daño a nadie. Estudiaba para ser curandera, como yo, y ahora…

—¿Y qué puedo hacer yo por ella? —pregunté, intentando sacar de mi mente el horror de nuestros actos.

—Dice que quiere olvidar.

Belice negó fuertemente con la cabeza y cerró los ojos.

—Bel, ¿estás bien? —le pregunté, acercándome a ella lentamente. Ella pareció no escuchar y comenzó a agitarse, adelante y atrás, adelante y atrás, como en un mantra. Le quité la taza de las manos para que no se derramara el té caliente por encima, pero pareció darle igual.

—Apenas habla. Ayer todo lo que decía es «no puedo, no puedo, no puedo más. Lo que he visto es demasiado, quitádmelo, quitádmelo…» —narró Abigail con la voz rota. Parecía tan agotada como Belice. Abigail era su vecina, y prácticamente había visto crecer a la joven—. Desde entonces no ha dicho nada más.

Intenté hablar, pero un nudo en la garganta me lo impedía. Un hechizo de olvido… era posible, sí. Y Abigail sabía que yo podía hacerlo. Pero también sabía que me asqueaban: borrarle la memoria a alguien, aunque fuera para sanarle, era robarle una parte de su ser.

—Estos sucesos… los traumas deben superarse mediante la sanación del alma, no del olvido, Abigail —intenté razonar con ella. Negó con la cabeza y suspiré.

—No podrá. Su alma se ha roto en pedazos, Joan. La única forma de recomponerla es ayudándola a olvidar y que comience de nuevo.

—Es arriesgado. Podría no olvidar lo suficiente. Podría olvidarlo todo, hasta quién es. Podría solo olvidar trozos, y recordar lo que hicimos pero no por qué lo hicimos, y así ni siquiera tendría el consuelo de que fue lo correcto. —Volví a la carga. Odiaba estos conjuros.

—Lo sé. Ella también lo sabe. Pero creo que, dado su estado actual, el riesgo merece la pena.

Miré de reojo a Belice, que se había quedado muy quieta de repente, y tuve que contener un sollozo. Era una joven prometedora: había tenido el don de sanar cualquier pesar solo con una palabra, y ahora estaba perdida. Podría convertirse en una persona completamente diferente… pero ya lo era, en cierto modo. Cerré los ojos, inspiré y me puse manos a la obra. No tenía sentido perder el tiempo. Me giré y comencé a sacar ingredientes de la estantería. Era un hechizo poderoso, pero se podía conseguir con muy poco. Solo había que saber hacerlo.

Junté los ingredientes en un caldero y vertí sobre él una botella de sangre de caballo. El olor inundó el cuarto y me dio arcadas. Lo llevé al fuego y cuando comenzó a hervir, me giré hacia Belice. En mis manos llevaba unas afiladas tijeras.

—Lo siento mucho —susurré. Cogí su larga trenza pelirroja y con un corte me la llevé toda: su melena bastaría. La eché al caldero y el olor a pelo quemado se sumó al de la sangre. Vi que Abigail se tapaba la nariz y la boca, conteniendo las ganas de vomitar. Ninguna bruja se acostumbraba a esto.

Cuando la poción estuvo lista la embotellé y se la tendí a Abigail.

—Llévala a su casa y dásela allí. Si está entre sus cosas es más fácil que no se pierda a sí misma.

Cuando cerraron la puerta, rompí a llorar.

 

¿Qué os han parecido? Me lo he pasado tremendamente bien con la primera parte, incluso tonteé un poco con los programas para hacer conversaciones falsas en Facebook y Twitter. Pero no conseguía darle formato a todo, así que lo he dejado tal y como lo escribí. También se ha perdido algo de formato al pasarlo a WordPress, ¡pero entendéis la idea!

Espero que os hayan gustado. Es posible que el mes que viene continúe esta historia, ¿quién sabe lo que el futuro le aguarda a Natalia? No olvidéis que si os gusta lo que escribo, podéis leer más cositas gratis en mi blog, o por un dólar el relato acceder a contenido exclusivo en mi Patreon. ¡Y también podéis darme un cafecillo para que siga adelante! 🙂

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Anuncios