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Laura Morán Iglesias

Página web y blog de Laura Morán, escritora de fantasía y ficción.

Categoría

Relatos

[Microrrelato] Risotto con setas

Dedicado a Andrea, que me dio la siguiente idea:

Está ambientado en la misma Murcia de fantasía que Resistencia Murciana, ¡por si no lo habéis leído todavía!

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[Microrrelato] Resistencia Murciana: ¿Epílogo?

¡Gracias! ¡Gracias, gracias, gracias! Gracias, GRACIAS.

Gracias a todas las que habéis tenido la bondad de donarme un cafecillo en Ko-Fi, ¡me habéis hecho inmensamente feliz! Tanto, que os quiero traer un agradecimiento, una chorrada: un pequeño epílogo al relato Resistencia Murciana que publiqué el domingo pasado. Si aún no lo habéis leído, ¡hacedlo antes de continuar con esta entrada! Tan solo es una escena cortita, pero espero que os guste.

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[Microrrelato] Resistencia Murciana

Dedicado a Enerio Dima, que me dio la frase “tiramos el carro por el pedregal“. También me he inspirado en la portada de The Guardian que eliminaba a Murcia de Europa y que os dejo al final del relato.

Resistencia Murciana

—De verdad, Paco, que por ahí no es.

—Acho, Segun, déjame ya en paz. ¿No ves que estoy conduciendo?

—¿Qué conduciendo ni qué niño muerto? ¡A esto no se le puede llamar conducir!

—¿Es qué crees que tú lo haces mejor?

—¡Por supuesto! ¡Dame las riendas, acho pijo ya!

De un tirón, Segun le arrancó las riendas de las manos y el carro, guiado por pegasos, viró bruscamente en el aire. Paco se aferró al asiento para no salir despedido: el miedo a caer sobre un huerto de limoneros no se le quitaba, a pesar de que su carro era de los más seguros del mercado, con cúpula protectora y cinturones de seguridad dobles. Era una de las cosas en las que no había querido reparar en gastos cuando se compró el carromato nuevo. Lo que no quiso instalar fue el piloto automático, y ahora se arrepentía: cada vez que salían a patrullar, Segun y él discutían por la conducción.

Siempre terminaban igual: enfadados y con uno de los dos arrebatándole las riendas al otro. No sabía cómo los pegasos, a quienes no les gustaban los ruidos fuertes, no se habían rebelado ya contra ellos por tanta discusión.

«En fin, da igual. Lo importante ahora es patrullar» pensó Paco. Sacó los prismétricos de la resistencia murciana, y oteó el horizonte. Los prismétricos no se diferenciaban mucho de los prismáticos normales, excepto que llevaban la palabra “métrico” en el nombre y eso molestaba mucho a los invasores ingleses. Se habían vuelto expertos en molestar a los ingleses con pequeñas cosas, desde que obligaron a Murcia a escindirse de España.

Todo lo que querían los malditos ingleses era su sol, y con magia negra habían separado Murcia de España y la habían colonizado. También habían abierto un portal dimensional, y de repente las huertas murcianas se vieron inundadas de criaturas mágicas. Al principio fue el caos, pero habían pasado ya tantos años que se habían adaptado: usaban pegasos como medio de transporte, los trirrinos eran muy útiles en la labranza y los desfiles del Bando de la Huerta eran mucho más espectaculares desde que se veían unicornios, leprechauns y hadas de verdad entre los huertanos.

«No todo ha sido malo» pensó Paco, escaneando el área. Él se había casado con una mujer-lobo, de hecho; y el novio de Segun era un elfo que se dedicaba al esparto. La comunidad mágica y la murciana eran una, pero los malditos ingleses lo estropeaban todo: a esos sí que no los aceptarían. Así nació la resistencia murciana, que luchaba por erradicar la presencia anglosajona de sus tierras.

—¿Ves algo? —La pregunta de Segun lo sacó de sus cavilaciones.

—Si solo sobrevuelas arbolada, ¿qué pijo quieres que vea? Tira para el pedregal, anda, que hace tiempo que no escaneamos esa zona.

—Acho Paco, que allí viven los trolls y sabes que les encanta tirarnos piedras.

—¿Para qué pijo crees que instalé el escudo? ¡Ya tuve suficientes pedradas la última vez!

Segun refunfuñó, pero dirigió el carro a la zona del pedregal: lo que antes había sido el cauce del Segura. Al convertirse en isla ganaron mar por los cuatro costados, pero habían perdido su río; aunque nadie lo echaba de menos. Toda aquella zona era ahora un pedregal habitado por trolls que, en cuanto les avistaron, comenzaron su lanzamiento de rocas habitual.

El escudo resistió sin problemas, pero Paco no había tenido en cuenta a los pegasos. Asustados por el ruido que hacían las piedras al rebotar con el escudo se encabritaron, y descendieron bruscamente hacia el pedregal.

Ambos hombres gritaron y se abrazaron entre ellos, convencidos de que iban a morir.

El carro se acercaba cada vez más y más al pedregal. El escudo absorbió el impacto y se hizo añicos, y Paco y Segun rodaron por el pedregal, magullados. Al ver a su presa caída los trolls volvieron a dormir: se divertían lanzando cosas, pero luego dejaban tranquilos a sus víctimas. Se levantaron doloridos y recuperaron los pegasos, que bufaban inquietos unos metros más allá. El carro estaba hecho trizas.

—¿Y ahora qué le digo a mi mujer? —gimió Paco, desesperado. Habían gastado mucho en ese carro; esperaba que el seguro de la resistencia cubriera al menos parte de los gastos.

—Que tiramos el carro por el pedregal, ¡jajajajaja! —Rio Segun. Paco supo que, de no ser su mejor amigo, lo habría matado ya.

—No te vuelvo a dejar conducir jamás.

Fin

¡Epílogo ya disponible!

Espero no haber ofendido a ningún murciano con este relato, ¡que yo quiero mucho a los murcianicos! ♥ La imagen que da pie a este relato es la siguiente:

Guardian Murcia

¿Qué han hecho los ingleses con Murcia? Espero que os haya gustado el relato, ¡o que al menos os haya sacado una sonrisa! Recordad que acepto cafecitos para poder seguir escribiendo ♥ Pero, sobre todo, ¡lo que quiero es que sigáis leyéndome y me deis vuestra opinión!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Nota: Todos los relatos escritos gracias a propuestas en Twitter los recopilaré bajo el HT #microlaura.

[Microrrelato] Héroe en tus ojos

Dedicado a Doña Sierpe, quien me dio inspiración con una sencilla frase: “Eres mi héroe”.

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[Relato] La casa de las siete chimeneas

Hoy os traigo el relato que presenté para la Antología de retellings Kaidanshu, mi primer intento en el género de terror. Aún podéis leer el cuento dentro de la antología, ¡pero quería subirlo al blog! Se trata de un relato basado en el cuento homónimo, La casa de las siete chimeneas. ¡Espero que lo disfrutéis!

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La otra Fantasía Medieval: antología de relatos cortos [Actualizada]

Yo tenía otra entrada preparada para publicar, pero esto ha surgido y tenía que hacerlo ya, sí o sí. Hoy mismo se ha generado una gran polémica en Twitter a raíz de este artículo, muy acertado, sobre The Witcher 3 y el sexismo, publicado en Todasgamers.com y que viene firmado por la genial Geniousonceayear. En ese artículo, a grandes rasgos, se habla de que a pesar de que TW3 es un gran videojuego, nos plantea un mundo sexista, machista y donde las mujeres no salen muy bien paradas.

Y es verdad.

Pero a raíz de este artículo, que como siempre ha levantado muchas ampollas entre algunos fans del juego, ha surgido un tema que me interesa mucho más: el tema de la fantasía medieval y por qué siempre sigue los mismos tropos. Mucha gente ha defendido que, si ambientas una obra de ficción y fantasía (palabras clave) en el medievo, por NECESIDAD esta obra tiene que ser machista. Porque el medievo era machista.

Así, sin más. Y se han quedado más anchos que largos.

Puedes meter dragones, eliminar la peste, crear razas, incluir magia, inventarte un mundo entero, llenarlo de criaturas fantásticas y, en general, romper cualquier cánon histórico menos el del machismo. Parece que hay gente que no es capaz de concebir una edad media ficticia sin el maltrato, la vejación, violación, menosprecio y sexualización de las mujeres. Incluso en el supuesto de que se incluyan mujeres guerreras, que las hay, estas no se librarán de su ración de sexualización, armaduras incomprensibles y pasados traumáticos (donde el sexo siempre es el arma) para darles un motivo para luchar.

Y yo digo basta.

Como fan del género, no creo que esto deba ser así. Ni tenga que ser así. Es por eso que os traigo una idea, una manera de decirle a todos los que creen que matar y violar mujeres es un recurso aceptable porque “es el medievo” y es la única forma de hacer fantasía medieval buena.

Vamos a crear, entre todos, una antología de relatos cortos ambientados en la otra fantasía medieval. Hago un llamamiento para crear una antología de relatos que rompa esos canones, desafíe lo establecido y abogue por la originalidad. ¡Porque sí se puede!

antologia medieval

Bases para escritores

  • El tema: el único requisito es que el relato esté ambientado en un contexto medieval. Puede ser todo lo ficticio que uno quiera, mientras que mantenga ese aire a medievo que tienen estas obras. Por lo demás, podéis meter (o no meter) magia, dragones, seres mitológicos, otras razas e incluso podéis hacer una edad media steampunk, si tiene coherencia interna.
  • Requisitos: NO puede ser una sociedad machista. La idea es ser capaces de imaginar una sociedad medieval en la que el machismo no exista. No buscamos relatos que denuncien el machismo, sino que sean capaces de llevarnos a un mundo en el que no sea un problema. ¡Seguro que se os ocurren muchos otros problemas para vuestros personajes!
  • Número de palabras: Inicialmente puse un mínimo y un máximo, pero me lo he pensado mejor. Mientras entre dentro de la definición de “relato”, podéis escribir lo mucho (o poco) que queráis. Alrededor de las 10.000 palabras debería ser el tope (mil arriba, mil abajo) y si escribís microrrelatos podéis enviar un par de ellos.
  • Plataforma de publicación: una vez maquetado, se subirá a una plataforma de publicación gratuita en formato ebook. A no ser, claro, que el resultado sea tan alucinante que alguna editorial lo quiera. En ese caso, todo pasaría por un filtro legal, seríamos coautores y todos tendríamos derechos. Pero mi idea es que sea algo gratuito.
  • Fecha límite: Os voy a dar mucho, ¡mucho tiempo! La fecha límite es el 31 de diciembre de 2016. ¡Tenéis hasta fin de año!
  • Enviad los relatos a lauramoraniglesias@gmail.com antes de 2017.

Vuestro relato no tiene que estar protagonizado por mujeres, ojo. Quiero originalidad, quiero leer vuestras historias, quiero mundos distintos en los que perderme y donde las mujeres no sufran sólo por el hecho de serlo. Esto tampoco es una antología hecha por y para mujeres: quiero autores y autoras, todos estamos incluidos y todos disfrutaremos de ella. Todos los relatos que cumplan las bases entrarán en la antología, ¡no hay un límite! Eso sí, me reservo el derecho a dejar cualquier relato fuera que no cumpla la única condición: que no exista el machismo. Para participar como escritores no tenéis por qué avisarme, sólo tenéis que enviar vuestro relato antes de la fecha límite.

Bases para ilustradores

La idea es que, una vez estén todos los relatos, los ilustradores hagan una ilustración en blanco y negro por cada relato. Dependiendo del número de ilustradores y el número de relato, podría tocar a más de una por ilustrador, pero nunca sería una cantidad de trabajo excesiva.

  • El estilo es libre.
  • Podéis dibujar en digital o a mano, y enviarlo escaneado.

Lo importante es lo siguiente: para participar como ilustradores, sí tenéis que poneros en contacto conmigo previamente. ¿Cómo?

Para ser ilustrador, corrector, editor u otros

Cualquiera que no sea escritor y quiera participar en la antología, tiene que ponerse en contacto conmigo a través del siguiente formulario. De esta manera, yo sabré con cuantos ilustradores, correctores, maquetadores, editores, booktubers, artistas gráficos o músicos callejeros cuento cuando me lleguen los relatos.

Podéis apuntaros desde este mismo momento hasta el 31 de diciembre de 2016. ¡Es mucho tiempo! Yo iré contactando con vosotros según os apuntéis y según vaya haciendo falta gente para mover el proyecto.

Cualquier duda que tengáis sobre el proyecto, podéis contactar conmigo a través de mi correo electrónico (lauramoraniglesias@gmail.com), mi Twitter, mi CuriousCat o dejando un comentario a esta entrada. Contactad conmigo incluso si queréis participar pero no se os ocurre cómo, ¡algo surgirá!

¡Dadle difusión y participar! Que todo el mundo se entere, existe otra fantasía y todos podemos participar en ella.

Gracias a Laura L. por darme esta gran idea y animarme a llevarla a cabo ❤

Antología Retellings de Cuentos de Kaidanshu

¡Continuamos con las antologías! Hoy os quiero presentar una antología que nació gracias a la iniciativa del blog Kaidanshu; se trata de una pequeña recopilación de retellings de cuentos clásicos. Un retelling es, para quien no lo sepa, una revisitación: re-contar una historia que ya conocemos. En esta pequeña antología podemos encontrar cinco relatos, y en cada uno vemos una historia clásica desde un nuevo punto de vista: tenemos Belina, de Laura Pérez, que le da una vuelta de tuerca a la clásica Pulgarcita; De mierda hasta el gaznate, de Olivia B. Gastón, con una visión distinta de La Sirenita; La venta,a  de Doll, nos vuelve a contar La Bella Durmiente; Elleh Étoile ha elegido la historia de Momotarô con su relato homónimo; y cierra la antología mi propio relato, Por la chimenea, que se basa en La casa de las siete chimeneas… pero con un toque de terror.

Lena chilló: frente a ella, las sonrisas demenciales de los Siete Colores del Arcoíris. Sintió sus garras en su cuerpo, arrastrándola fuera de su refugio. Un olor nauseabundo emanaba de sus cuerpos. Sus risas se oían por encima de los gritos de Lena.

Por la chimenea es mi primera vez en el género del terror, y aunque sé que aún me falta mucho por aprender, me he divertido mucho participando en esta antología y cogiendo un cuento clásico y transformándolo de esta manera. Si queréis leer la antología, podéis hacerlo de manera totalmente gratuita a través de este enlace o descargarla directamente sin coste alguno. ¡Os esperan cinco grandes historias!

Reto ELDE: Aventura de los zombies

¡Os traigo el segundo relato gracias al reto de ELDE! En esta ocasión, se trata de algo mucho más original que escribir un sueño o pesadilla; se trata, ni más ni menos, que reescribir un capítulo de don Quijote… ¡y enfrentarlo a una horda de zombies! Algo muy apropiado ya que este año conmemoramos el 400 aniversario de su muerte, en abril de 2016. El reto en concreto ha sido este:

2. Reescribe la escena de don Quijote con los molinos de viento, pero imaginándose que se enfrenta a hordas de zombies.

¡Allá vamos!

Molino y Don Quijote

Aventura de los zombies

En esto, descubrieron treinta o cuarenta estudiantes que volvían, como bien sabía Sancho, de terminar sus finales, pues era febrero y las fechas encajaban; y en cuanto don Quijote los vio, le dijo a su escudero:

—La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados zombies, criaturas inmundas que viven más allá de su muerte, con quien pienso hacer batalla y devolver a todos al infierno del que algún científico loco, virus maligno o demonio perverso ha sacado.

—¿Qué zombies? —dijo Sancho Panza.

—Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de caras largas y pálidas, con expresión hambrienta y brazos caídos.

—Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son zombies, sino estudiantes de exámenes, y sus andares pesarosos se deben a que tras muchas horas de esfuerzo, estudios y una peligrosa mezcla de Red Bull y noches en vela han conseguido al fin terminar su tortura.

—Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son zombies; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte a rezar que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran estudiantes, y no zombies, aquellos que iba a acometer y podía dañar gente inocente. Pero él iba tan puesto en que eran zombies, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni se fijó en las mochilas caídas ni los apuntes arrugados que llevaban en las manos los pobres universitarios.

—Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.
Ante el grito de don Quijote muchos estudiantes alzaron las manos para hacerse visera y ver a su contrincante, mientras otros hicieron gestos un tanto groseros que el caballero interpretó como un ataque.

—Pues aunque mováis más brazos que los de Némesis, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, se encomendó de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal peligro le ayudae, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primer estudiante que estaba delante; y dándole una lanzada en la carpeta, el estudiante de medicina se defendió con tanta furia junto a sus apuntes, ayudado por sus amigos, que entre todos hicieron la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

—¡Válgame Dios! —dijo Sancho—. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino estudiantes, y no conviene molestarles cuando van en manada y están faltos de sueño?

—Calla, amigo Sancho —respondió don Quijote—, que las cosas de la guerra más que otras están sujetas a continua mudanza. Es evidente que estos zombies han sido modificados genéticamente para tener aún más fuerza. Ayúdame a montar de nuevo a Rocinante, pues precisamos de armas mayores para acabar con la plaga. Es hora de buscar mi lanzallamas y, después, volver a ejercer nuestra noble misión.

Y, ayudándole a levantar, volvió a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba; mientras los estudiantes avisaban por Twitter de la presencia de un loco a caballo en las inmediaciones del campus.

Reto 1: Primer Día

Reto ELDE: Primer día

El Libro del Escritor, del que ya os he hablado en alguna ocasión, organiza un reto de escritura muy interesante: 52 relatos cortos en un año, uno a la semana. Yo acabo de enterarme (¡bien por mí!) y aunque lleve 17 retos de retraso he dicho: ¿por qué no? Así pues, hoy os traigo el primer reto de todos, basado en la siguiente premisa:

1. Escribe sobre un sueño o pesadilla que hayas tenido esta semana.

A continuación, os dejo con el relato. ¡Espero que os guste, y espero vuestros comentarios!

Coche

Primer día

—¡Vamos a llegar tarde! Date prisa, por favor, no quiero ser la última en entrar en clase en mi primer día —rogué; pero, por más que lo intentaba, no conseguía que Jose se diera prisa ninguna. Cuando terminó de arreglarse (nunca tardaba tanto, ¿por qué precisamente aquel día sí?) ya salíamos con más de diez minutos de retraso. Por no esperar al ascensor, bajé corriendo las escaleras y mi frustración siguió aumentando al darme cuenta de que Jose no pensaba dar un paso más rápido que el otro—. ¡JOSE!

—Que ya voy, pesada.

¡Pesada! ¡Encima! ¿Cómo se atrevía a insultarme, sabiendo lo importante que era para mí aquel día? Era mi primer día de universidad, ¡de nuevo! Años después de finalizar mi primera carrera, por fin había dado el paso de estudiar Historia del Arte, algo que siempre me rondó la mente, y no quería llegar tarde y llamar más la atención; bastante tendría ya con ser la más mayor de la clase, graciasdenada. Jose se había ofrecido a llevarme en coche; ¿pero para qué narices lo hacía si me iba a hacer llegar tarde?

Cuando por fin subimos al coche, sentía ganas de llorar. Jose arrancó y en silencio puso rumbo a la autovía, mientras yo intentaba tranquilizarme. El viaje transcurrió tranquilo y me di cuenta de que había exagerado: teníamos tiempo de sobra para llegar a clase, ¡no era para tanto!

—Lo siento, me he puesto como una fiera antes, pero es solo que estoy muy nerviosa —me disculpé. Él no dijo nada y, aunque me molestó su mutismo, preferí no meter el dedo en la llaga. Bastante es que me llevaba.

Y entonces, al entrar en la autovía, ¡cogió la salida que no era!

—¡Jose, fíjate por donde vas, que estás yendo hacia Alicante! Joder, si el camino a Murcia lo sabes de sobra, ¿en qué estás pensando? —exclamé, asustada. Ahora sí que no llegaba. Y, para mi sorpresa, en lugar de disculparse Jose sólo me miró con hastío y siguió conduciendo.

—Ya daremos la vuelta.

Solo que no la dimos. Pasamos varias salidas, oportunidades perdidas de dar marcha atrás, y me sentía impotente atrapada en el coche con alguien que no se parecía en nada a la persona con la que yo compartía mi vida. Jose jamás me habría hecho algo así, y menos sabiendo lo importante que era aquel día para mi. No entendía qué estaba pasando. Por más que intenté hablar con él, convencerle de que diera la vuelta o implorarle para que me hablara, Jose siguió conduciendo en silencio, como si yo no existiera. Hasta que llegamos a Alicante ni siquiera cambió el gesto.

—Enseguida doy la —afirmó. Pero siguió recto, y se pasó la primera rotonda, y también la segunda. Yo ya no podía más: me daban igual las clases, me daba igual no llegar a mi primer día. Estaba asustada.

—¡Dejame bajar! —chillé. Podía coger un tren o un autobús y volver a casa. Si llegaba a casa todo volvería a la normalidad.

—Salta, si quieres —contestó él, indiferente. Las lágrimas se agolparon en mis ojos, pero me negué a dejarlas salir. No entendía qué le había pasado a Jose, mi Jose, pero sabía que no podía seguir en el coche con él, sentía que si no bajaba ya no saldría de ese coche en mi vida… y salté.

Rodé por el asfalto y, magullada, llegué al arcén. Los coches me pitaban. Jose había detenido el coche unos metros por delante de mi caída y le vi mirar hacia atrás, buscarme. Su expresión era de absoluto placer. Una sonrisa cruel adornaba sus facciones, antiguamente cálidas y tiernas. Me puse en pie como pude y eché a correr, intentando alejarme lo máximo posible; pero cojeaba, me había hecho daño al caer. No podía respirar, sentía que me ahogaba, y cada paso que daba parecía que iba a ser el último. Y entonces me di cuenta de que Jose había dado la vuelta y venía a por mi. Lo tenía pegado a mi espalda. Por más que corría no podía perderle, y se acercaba cada vez más, y más, y más…

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