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Laura Morán Iglesias

Página web y blog de Laura Morán, escritora de fantasía y ficción.

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NaNoWriMo 16 da el pistoletazo de salida: ¡sobrevive al reto!

Es 1 de noviembre de 2016, y además de ser el día de Todos los Santos y la resaca de Halloween, hoy comienza algo más, algo grande: el NaNoWriMo 2016. Durante el mes de noviembre, escritores de todo el mundo se lanzarán de cabeza al teclado (y a las redes sociales) para conseguir un reto común: escribir 50.000 palabras de una nueva novela. Esto es una media de 1667 palabras al día, ¡sin descansar ni un fin de semana! El año pasado ya os conté mi aventura con el Nano (aunque fui una Nano Rebel, alguien que se salta la norma de escribir algo original para dedicarme a la corrección y reescritura de mi novela); y este año no iba a ser menos. Para este NaNoWriMo voy a comenzar, sin planificación y desde cero, la segunda parte de A través de la arena, ¡así que deseadme suerte!

El Nano puede ser apabullante: escribir todos los días para llegar a una meta, ¡hay quien no sobrevive a él! Si queréis superar el reto, me he puesto en contacto con mis compañeras de La Nave Invisible para traeros con una serie de consejos. Todas son escritoras aguerridas que se han enfrentado al Nano en alguna ocasión, ¡así que tienen buenos consejos que darnos!

Andrea Prieto nos aconseja organizarnos

“¿Y mis recomendaciones para enfrentarse al Nano? Realmente no tengo, porque cada uno se debería conocer a sí mismo y saber qué tiene que hacer para la ocasión. Para mí, tengo tres puntos a seguir:
– Las horas de escribir son las horas de escribir. Las mismas, todos los días; porque la organización para alguien como yo, con rasgos obsesivos, lo es todo.
* Las escenas se visualizan por la noche, con calma y para coger el sueño. Se coloca a los personajes, se planean sus acciones, se escucha lo que tienen que decir. Y así, cuando toque abrir el word al día siguiente, ya estará todo ahí.
– Las horas de escribir son las horas de escribir, así que son para escribir. No se corrige, se avanza. Se cierra los ojos, se deja que salgan las palabras, y eso es todo.
* Que no, que no se corrige. De verdad que no.
– Si vas a dedicar tu tiempo libre a “trabajar”, al menos que sea un trabajo que de verdad te guste y te llene. Así que si la historia no te gusta, quizá no es la historia. Y si la historia te gusta: escribe, sin más.”

Enerio Dima nos recuerda que la planificación no es para todos

“Hay personas que escriben planeando hasta el último detalle y otras que dejan las cosas surgir. Aunque creo que siempre hace falta algo de planificación, tengo que reconocer que soy de las segundas, lo que a veces me hace quedarme delante del papel sin saber por dónde seguir. Lo que hago en estos casos es empezar a escribir casi sin pensar, repasando lo que ya he hecho o sentando las bases de lo que tengo que hacer. De esta forma el reencuentro con la hoja en blanco se hace mucho más llevadero. Recordemos que el NaNo es un objetivo de palabras, no de calidad, ¡y estos resúmenes también cuentan! Ya habrá tiempo de corregir cuando el mes acabe”.

Nerea Luray lo consiguió el año pasado, y esta es su experiencia

“Cada persona trabaja diferente, pero espero que alguno de estos consejos basados en lo que creo que fue la clave de mi éxito el año anterior sirvan de algo para alguien.
– Por un lado, la historia tiene que estar, al menos, vagamente decidida. Ten claro dónde ocurre y con qué personajes ocurre. El “qué” ocurre no es tan importante para esto, saldrá solo. Prepara, aunque sea por encima, el contexto cultural e histórico que podrías necesitar (si es ficticio también). Y prepara también los rasgos principales de tus protagonistas: nombre, físico, intereses y carácter. Ya crecerán, y los que aparezcan después, ya los estudiarás.
– Por otro lado, intenta escribir todos los días, aunque sea poco, aunque no alcances la meta diaria. Si lo dejas un día es probable que lo dejes al siguiente también. Ponte, aunque sean dos palabras.
– Por último, de manera más personal diré que me encanta dividirme equitativamente la tarea en los días que tengo para hacerla, se trate de lo que se trate, y hago con ello una especie de calendario de hasta dónde debería haber llegado cada día. Luego procuro hacer un poco más de lo que debería. En seguida sacaré al menos un día de trabajo de ventaja que podré aprovechar para descansar, para escribir algo menos de lo normal, o para salir a que me dé el aire. Cuando compruebas que vas al día con tu tarea te sentirás muy bien y eso te animará a seguir. Esos días de “vacaciones” acaban siendo una muy buena recompensa que sabe mejor cuando sabes que te la has ganado.”

Laura Huelin nos recomienda escribir sin parar

“Después de tres años superando el NaNo, con más o menos dificultades, tengo claras un par de estrategias que ayudan en los peores momentos:
-No te detengas a investigar. Puede esperar. Sigue escribiendo, y si dudas en una fecha o un nombre, déjate una nota para arreglarlo en diciembre. Si dejas de escribir para investigar… bueno, dejas de escribir. La novela entera no depende de ese dato y parar va a romperte el ritmo.
-Si te atascas, salta de párrafo, de escena, de capítulo o de personaje; o escribe otra cosa. Cada minuto que pasas mirando la hoja en blanco solo aumentará el bloqueo. Sigue escribiendo pase lo que pase. Y no todo tiene que estar pensado para incluirse en el texto final, están permitidos los textos para tirar: ¿No conoces al villano? Escribe su historia. ¿No eres capaz de visualizar la casa del asesinato? Descríbela en detalle, también su historia. ¿Has llegado a una pelea y no sabes escribir peleas? Sáltala, déjale un hueco para cuando puedas dedicarle tiempo. Sigue escribiendo lo que pasa después de la pelea. Te desbloquearás y te dará fondo para seguir escribiéndolo.”

Como veis, cada una tiene una manera distinta de enfrentarse al NaNoWriMo, ¡pero todos los consejos son válidos! Ya seas de los que planifican hasta el último detalle antes de lanzarse a escribir o si eres de los que solo tienen una ligera idea de lo que van a hacer, el Nano es para todos. Si dudas en apuntarte porque no sabes si tendrás tiempo para cumplir, mi consejo es que lo hagas. Apúntate. Únete a la comunidad de escritores más loca del mundo durante un mes y da lo mejor de ti. ¿Y qué si no terminas? ¿Y qué si tienes que dejarlo tras dos semanas con solo 10.000 palabras escritas? ¡Ya serán más palabras que si no te hubieras animado!

Y, sobre todo, disfruta la experiencia. ¡Pásalo bien escribiendo, que es fundamental! Ya corregirás en diciembre ;).

Vivir de la escritura #2

¡Por fin traigo la segunda entrega! Hace tiempo os traje un método para vivir de la escritura: convertirse en ghost writer, escritor fantasma (comúnmente conocidos como negros, aunque yo prefiero la traducción del inglés). Tal y como dije entonces, vivir de la escritura no significa siempre ser un autor o autora publicado que vive únicamente de las ganancias de sus obras, ya sean de ficción o de no ficción; hay muchas maneras de que convertir la escritura en tu trabajo, y no todas pasan por Amazon.

El método que os traigo hoy es el que a mí más ingresos me reporta: ser content writer, escritor de contenidos.

Content Writer

Método #2: Conviértete en Content Writer

En primer lugar, ¿qué es un content writer? Utilizo el término en inglés porque es el más extendido, y si buscáis trabajo como escritor de contenidos vais a ver muy pocas ofertas. Así pues, es mejor que os familiaricéis con su uso en inglés. Un content writer es aquella persona que se dedica a escribir el contenido de los múltiples blogs y páginas webs que pueblan internet, ni más ni menos.

Imaginad que tenéis una empresa de, digamos, carpintería y trabajos en madera. Tenéis vuestra web, donde hay un catálogo en el que queréis ofrecer vuestros servicios y describir paso a paso las diferentes técnicas que utilizáis, los materiales, e incluso la historia de vuestra empresa, si se trata de algo interesante o familiar. Pero vosotros sois carpinteros, no escritores, y quizás no se os ocurra qué decir o cómo decirlo. Ahí es donde entra en acción un content writer, que transformará vuestras ideas en palabras.

Ahí es donde entra en acción un content writer, que transformará vuestras ideas en palabras.

En el caso de trabajar para una página web de estas características, el trabajo del content writer es algo temporal, que durará lo que dure la creación de la página web. Sin embargo, hay maneras de convertirse en content writer permanente, y esa es a través de las páginas webs y blogs de noticias, reseñas o tutorials. ¿Qué tipos de páginas necesitan content writers de manera permanente?

  • Una web de noticias y reseñas de cine, series de televisión y contenido audiovisual.
  • Una web sobre tecnología.
  • Una web centrada en tutoriales de cualquier tipo.
  • Páginas de reseñas literarias o de productos.
  • Webs de venta al público.
  • Páginas de

Incluso una página como Amazon puede contar con un content writer que se encargue de escribir reseñas anónimas para sus productos (o, si no Amazon, sí los vendedores que venden en ella, no sé si me entendéis). En general, muchas páginas web que precisan de un contenido de calidad y que se actualizan de manera diaria buscan content writers con los que ampliar su plantilla.

¿Cómo me pongo en contacto con ellas?

Si queréis escribir sobre cosas que os interesen, buscad esas webs y estad atentos a si alguna vez publican anuncios en los que buscan escritores, que a veces sucede. Otra manera de acercarte a ellas es escribir un artículo freelance y vendérselo, si quieren comprarlo; por una entrada así pueden llegar a pagar hasta 25 euros si es largo y de calidad, aunque eso depende de la política de la página. Eso podéis hacerlo de manera regular, aunque no siempre vais a vender vuestro artículo, pero es una manera de haceros notar y quién sabe, quizás llegue un día que contactan con vosotros para contar con vuestra colaboración de manera permanente, ¿no creéis?

Otra manera, que fue la que yo seguí, es utilizar páginas como Nubelo o People Per Hour y anunciaros como content writers y buscar ofertas de trabajo en esta área. Si, además, sabéis escribir en inglés, ¡vuestras posibilidades se duplicarán!

Un último consejo: en muchas ocasiones, páginas de noticias y blogs de reseñas buscan content writers… pero no están dispuestos a pagar. En este caso, es cosa vuestra aceptar o no el trabajo, pero si no cobráis no estáis trabajando: es un hobby. Si os gusta y queréis hacerlo a pesar de todo, ¡adelante! Es una gran idea para aprender. Pero que no intenten pagaros con promoción, porque vuestro trabajo cuesta dinero y de la publicidad no se vive.

En muchas ocasiones, páginas de noticias y blogs de reseñas buscan content writers… pero no están dispuestos a pagar. En este caso, es cosa vuestra aceptar o no el trabajo, pero si no cobráis no estáis trabajando: es un hobby.

Valoraos vosotros mismos y valorad vuestro trabajo

Una cosa es una colaboración esporádica y otra es aceptar gratuitamente trabajos por los que deberían pagaros, porque hacer eso devalúa el mercado y sólo conseguiréis que ya no paguen nunca a los content writers.

¡Suerte!

El Cuaderno Viajero visita Murcia

¡El cuaderno está a punto de cambiar de manos! Ya lo tengo casi preparado, listo para pasar a la siguiente persona este fin de semana (al tiempo que celebro mi cumpleaños -es hoy- en una fiesta de lo más literaria). Le estoy dando los últimos retoques, y adjunto una postal dedicada para la siguiente persona, que también se llama Laura y es de Elche. ¡Seguro que con ella se llena de amor (porque esta chica es lo que más ofrece, os lo prometo)!

Listo para partir… #elcuadernodelaura #CuadernoViajerodeLaura #cuadernoviajero

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He aprovechado la semana para salir a pasear por la ciudad con el cuaderno, y hacerle fotos en dos de los lugares más famosos de Murcia: la Catedral y el Teatro Romea.

Con el Cuaderno Viajero en el Teatro Romea #cuadernoviajero #CuadernoViajerodeLaura #elcuadernodelaura

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El Cuaderno Viajero visita la Catedral de Murcia #elcuadernodelaura #CuadernoViajerodeLaura #cuadernoviajero

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Mientras tanto, quiero daros unos últimos consejos:

  1. Podéis añadir todo el papel que queráis al cuaderno. ¡Sed creativos!
  2. Acordaos de haceros una (o varias fotos) con el cuaderno, ¡y de subirlas a internet!
  3. Adjuntad una (o varias) postales de vuestra ciudad.
  4. He creado un grupo de Facebook para teneros al día de las noticias sobre el cuaderno, cuándo os llegará y lo que necesitéis saber. Si no formáis ya parte de él, mandadme una solicitud de amistad a Laura Morán Iglesias y os agregaré de inmediato.
  5. Si podéis hacer la entrega a mano, ¡mejor!
  6. Finalmente, estaría bien que incluyerais una pequeña carta (o detalle, postal, etc) para la persona que os toca. Así, además de mandar el cuaderno, nos vamos conociendo. Esto, por supuesto, es completamente optativo 😀 ¡Yo he adjuntado una postal y un pequeño regalito secreto!
  7. El cuaderno viajará dentro de una caja (en la que lo compré, de hecho). Por favor, intentad no perderla.
  8. Dentro del cuaderno, que es de páginas blancas, encontraréis una plantilla que he puesto yo. ¡Tampoco la perdáis, porfa!
  9. El envío del cuaderno podéis hacerlo con la opción de correo que prefiráis, pero sería conveniente al menos certificar el paquete, para mayor seguridad.
  10. ¡Sed creativos! ¡Vuestra imaginación es el límite!

Estoy deseando que os llegue, a todos y cada uno de vosotros. Tened paciencia, porque somos tantos que puede tardar hasta un año en dar toda la vuelta, ¡o incluso más! Muchas gracias por haberos embarcado en esta aventura conmigo.

 

Cómo lidiar (bien) con las críticas

Ser escritor es muy duro. Seguro que todos lo sabéis ya, tanto si lo sois como si no. No es más difícil que otras profesiones, ni tampoco menos, pues cada cosa entraña su nivel de dificultad y dureza. Sin embargo, dedicarse a la escritura no es precisamente un camino de rosas ni todo es miel sobre hojuelas: hay que trabajar mucho, aprender continuamente y esperar que un día ese trabajo de años de sus frutos. Porque el escritor, a diferencia de otras profesiones (pero al igual que muchas otras), puede ser una persona que escriba toda la vida y jamás se gane el pan con lo que escribe por mucho que lo intente. Y una de las claves para mejorar en lo que hacemos y con lo que tendremos que lidiar siempre son las críticas: tanto las constructivas como las destructivas.

Y, a veces, es difícil.

Reconzcámoslo: a nadie le gusta que le critiquen. Ni para bien ni para mal.

Pero es necesario. Sin críticas a nuestro trabajo nos sería imposible progresar, nos quedaríamos estancados en nuestra mediocridad de principiantes (o nos endiosaríamos en demasía) y nunca jamás alcanzaríamos nuestro verdadero objetivo. Por eso las críticas son necesarias y hay que recibirlas con los brazos abiertos. Eso sí, solo las constructivas. Las destructivas o negativas, esas que solo intentan hacer daño, las puedes tirar a la basura junto a los restos de la comida de ayer.

¿Y qué hacemos con las constructivas? ¿Cómo lidiamos con ellas? El hecho de que sean críticas realizadas con las mejores intenciones y para tu propio beneficio no significa que sean menos duras, más fáciles de digerir.

Lidiar bien con las críticas requiere práctica, una buena dosis de autoestima y, a veces, alguien a tu lado que te ayude.

Esa es, al menos, la fórmula que yo misma me intento aplicar, a veces con mejor o peor acierto. Cuando expones tu trabajo al mundo lo abres a la crítica, ya sea de un lector cualquiera o de un compañero de profesión que intente ayudarte a mejorar; y tienes que saber identificar qué tipo de comentario está haciendo y qué está criticando.

Una crítica constructiva puede referirse a tu gramática, redacción, estilo o fondo de tu historia. Y lo primero que tienes que saber es que no tienes por qué hacer caso a todas las críticas. Las críticas de gramática, ortografía y redacción, por ejemplo, suelen ser las más acertadas y te recomiendo que las escuches atentamente. Sobre todo si provienen de varias voces señalando lo mismo. Cuando escribimos tendemos a la repetición, los dedazos y los despistes en general, además de que podemos desconocer alguna que otra regla de nuestro idioma. Por eso, ¡estas lecturas críticas son muy importantes! Esto no significa que vayan a tener razón el 100% de las veces, pero habrá que estar atentos.

En siguiente lugar están las críticas al fondo de tu historia, a tu trama. Y aquí tienes que aprender a diferenciar entre el gusto personal y el comentario objetivo. Si te señalan agujeros en la trama, incoherencias o sinsentidos, te conviene revisar a fondo tu relato o novela. Pero si lo que te critican forma parte de tu historia y se trata de un gusto personal (por poner un ejemplo, si alguien te dice que tu historia de aventuras tiene “demasiado romance”, no tiene por qué estar en lo cierto. ¿Demasiado romance para quién? Desde luego, para esa persona, pero ¿eso es malo? No siempre lo que te señalen como algo malo es algo que debas cambiar, si tu crees que tiene que estar ahí).

Lo mismo pasa con el estilo, y creo que este tema es el más peliagudo. Que cada uno tiene un estilo al escribir es una verdad universalmente reconocida, y cada estilo es muy personal. Por eso, si lo que critican es tu estilo tienes que intentar relativizar esas críticas. Es posible que te acusen de ser poco descriptivo o de utilizar palabras demasiado enrevesadas, por ejemplo. Y te tienes que volver a preguntar si es algo malo, si lo haces porque quieres…. o si tu estilo es así porque nunca has intentado cambiarlo. Tú y solo tú puedes decidir cuántas consejos seguir y cuántos no, pero cuando critiquen tu estilo plantéate si se trata, de nuevo, de su gusto personal o si tienen razones de peso para decirte que tu estilo podría mejorar, que no cambiar.

Todo crítico tiene siempre su gusto personal: intenta diferenciar las críticas basadas en el gusto y aquellas basadas en aspectos objetivos. Estas últimas son las que te interesan.

Para lidiar bien con las críticas tenemos que tener siempre presente que los lectores y correctores son personas con sus propios gustos y opiniones, que se pueden equivocar tanto como tú… pero que también pueden haber visto fallos que tú no habías notado. ¡Y por eso son tan necesarios! Así pues, cuando uno de tus trabajos reciba una crítica o corrección, intenta discernir ante todo qué es subjetivo y qué es objetivo. Acepta todos los comentarios con agradecimiento, pues se hicieron con la mejor intención; y nunca te cierres en banda ante las críticas, por duras que sean, puesto que te impedirán crecer.

Aunque te duelan (porque siempre duelen un poco).

Aunque creas que no tienen razón porque están siendo subjetivos.

Si te pones a la defensiva con aquellos que te intentan ayudar, créeme: no estas lidiando bien con las críticas.

¿Mi consejo? Busca alguien (una o varias personas) de confianza con quien compartir tus miedos. Porque las críticas dan miedo. De repente te llueven las críticas de tu trabajo, del que tan orgulloso estabas, y te dicen mil errores que tú no habías visto y puede que te entren dudas. ¿Seré lo bastante buena? ¿Valgo para esto? Si tú solo no puedes lidiar con ellas, busca a alguien que te ayude y que te recuerde las cosas buenas que tiene tu trabajo. Que se haya leído la historia y te repita lo mucho que le gustó. 

Una chica muy sabia me dijo una vez que un escritor nunca escribe tan bien como puede pensar; ni escribe tan mal como cree que lo hace (si reconocéis la cita, es que la leyó en algún lado, pero no me dijo dónde). Esto nos indica que ni nuestra historia será tan grande como la vemos en nuestra cabeza (y menos al principio) ni tan horrible como puede parecer después de pasar por unos buenos correctores. Confianza en uno mismo, constancia y aceptación son mis tres claves para lidiar bien con las críticas. Y cuando una de estas falla…

Siempre tengo gente que me ayuda a levantar.

A ellos, solo puedo darles las gracias de corazón.

Y a vosotros, desearos suerte navegando los mares de la corrección. ¡Pueden ser los más difíciles de doblegar!

Vivir de la escritura #1

Llevo tiempo dándole vueltas a traer una serie de artículos relacionados con la escritura y ganarme la vida de ella, pero siempre me detenía una idea: ¿qué sabré yo? No tengo ningún libro publicado y nadie me conoce, ¿por qué voy a dar consejos a otros? Pero gente más lista que yo me ha hecho ver que, en cierto modo, llevo un año viviendo exclusivamente de lo que escribo. Y quizás una serie de artículos sobre las distintas maneras de vivir de la escritura podrían venir bien a otros que, como yo, quieren hacer de sus palabras un medio de vida.

Pero antes que nada, tengo que dejar algo bien claro:

Vivir de la escritura no siempre significa ser una autora publicada.

Yo estoy lejos de este paso y, sin embargo, puedo decir que vivo de lo que escribo. Son mis palabras las que me dan de comer, de una u otra forma. ¿Cómo, os preguntaréis? Pues hay muchas maneras de comenzar a monetizar tu escritura. Algo que tenéis que tener siempre presentes a la hora de sacar un rendimiento económico de vuestra escritura es a valorarla. Muchos escritores (entre los que me incluyo) tendemos a devaluar nuestras obras, y esto no sucede únicamente cuando alguien nos alaba y respondemos con un “qué va, si no es para tanto”; también pasa cuando intentamos vendernos. Es por eso que antes de poner un precio a lo que escribimos, tenemos que aprender a valorar su calidad, el tiempo que nos lleva y, en definitiva, asumir que es un arte por el que hay que pagar.

Recordad: vuestro tiempo y vuestro trabajo vale tanto como el de cualquier otra persona. ¡Valoraos!

Dicho esto, podemos empezar con el primer método para vivir de la escritura: los trabajos de escritor fantasma, también conocidos como negros o ghostwriters, en inglés.

Vivir de la escritura

Método #1: Conviértete en un escritor fantasma

Por supuesto, todos los que queremos publicar y ser escritores queremos ver nuestro nombre plasmado al lado de nuestro trabajo; pero esto no es nada fácil. Entrar en el mundo editorial requiere tiempo, talento y suerte, entre otras muchas cosas. Ser escritor fantasma no te va a abrir las puertas de ninguna editorial, pero sí te va a dar muchísima experiencia. Te va a enseñar cosas extremadamente valiosas para un escritor:

  • Constancia: algo que no siempre tenemos. Un escritor debe escribir todos los días (o casi todos, al menos) si quiere dedicarse a su arte. Al tener un trabajo de escritor fantasma te obligas a escribir a diario, ¡porque si no entregas tu trabajo no te pagan!
  • Experiencia en varios géneros: puede que toda la vida hayas escrito novela negra, y eso sea a lo que te quieres dedicar… pero entonces alguien te contrata y te pide que escribas fantasía. Drama. O, el género más demandante de escritores fantasma, novela erótica. Puede que lo que escribas no sea santo de tu devoción, pero te da las tablas suficientes como para que en el futuro puedas moverte en más de un género, y nunca te quedes atascado.
  • Aprendes a escribir bajo presión: es lo que tiene escribir con plazos. A lo mejor tu contratante te da un mes, o dos, para terminar una novela… pero el mío me daba una semana para acabar cada novelette. Eso eran muchas horas delante del ordenador, trabajando a contrarreloj con una trama que no era mía y un género que no era mi preferido; pero el día de la entrega tenía la novelette terminada, corregida y con un resumen de la misma.
  • Dinero: Es posible que el trabajo de escritor fantasma no sea el mejor pagado, es cierto. Aquí es donde te encuentras ante la disyuntiva de cuánto vale tu trabajo y cuánto necesitas el dinero; y, en ocasiones, tienes que ceder. Es posible que te encuentres con otros escritores que critiquen que te vendas tan barato; y muchos otros que hagan lo mismo por la mitad de lo que cobras tú. En mi caso, eché una cuenta de las horas que le dedicaba y negocié con mi contratante el precio. Y sí, era bajo, pero no denigrante. Quien os contrata debe ser consciente de que vuestro trabajo es valioso y tiene un precio, y también que quien paga con cacahuetes, contrata monos.

Ahora, la pregunta es cómo ofrecerse como escritor fantasma. Podéis buscar a través de internet en páginas de trabajos online. Yo sólo he probado People Per Hour, pero estoy segura de que habrá muchas más. Se trata de páginas donde la gente no suele ofrecer mucho dinero, pero hay una gran variedad de trabajos y si perseveráis y buscáis mucho, quizás encontréis algo que os venga bien.

Una última cosa: saber idiomas ayuda. El terreno de los escritores fantasma está mucho más asentado y es más amplio en el mundo anglosajón, por lo que si sois capaces de escribir en inglés tenéis media carrera ganada. Yo, en concreto, todos mis trabajos de ghostwriter los he hecho escribiendo en inglés; así que si tenéis cierto dominio del idioma os recomiendo darle un intento. ¡No os dejéis amilanar por nada!

Ser escritor fantasma sólo es una de las maneras que hay para vivir de la escritura, ¡pronto os traeré más!

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