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Laura Morán Iglesias

Página web y blog de Laura Morán, escritora de fantasía y ficción.

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corrección

El Libro del Escritor

Mientras me termino la merienda y me preparo para atacar el final de un relato nuevo, me paso por aquí para daros las gracias. Esta última semana, y gracias al proyecto del Cuaderno Viajero, ¡las visitas a mi blog han subido como la espuma! Y, aunque de momento tengo 28 seguidores en WordPress, para mi sois los mejores seguidores del mundo. ¡Y los que me leéis sin estar registrados, también! ♥

estadisticas
Hasta WordPress me felicita

Quizás penséis que no es mucho, pero para mi es un mundo 🙂

Pero no he venido a hablar de eso, sino del relato que estoy terminando de corregir para La Isla del Escritor, una antología de relatos que donará todos sus beneficios a El libro del Escritor, también conocido como ELDE. Si no sabéis de qué os hablo, se trata de una plataforma para escritores que está enfrascada en un proyecto interactivo: una red social para escritores, donde podamos practicar y mejorar nuestro arte aprendiendo a través de la gamificación (algo que ellos explican estupendamente en su página)ELDE pretende ser un lugar de referencia para escritores, ofreciendo cursos, correcciones, actividades y apoyo para todos.

elde

Para financiar su red social han hecho varias cosas (como un crowdfunding que les salió requetebien y al que estoy orgullosa de haber contribuido), y la antología es uno más de sus proyectos. La verdad, estuve encantada cuando se pusieron en contacto conmigo para que participara con un relato de fantasía en el que estoy enfrascada ahora mismo. Desgraciadamente, no os puedo mostrar nada, ¡pero lo leeréis cuando se publique!

De hecho, os dejo ya, que tengo que terminar la corrección 😉 ¡Visitad El Libro del Escritor!

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Cómo lidiar (bien) con las críticas

Ser escritor es muy duro. Seguro que todos lo sabéis ya, tanto si lo sois como si no. No es más difícil que otras profesiones, ni tampoco menos, pues cada cosa entraña su nivel de dificultad y dureza. Sin embargo, dedicarse a la escritura no es precisamente un camino de rosas ni todo es miel sobre hojuelas: hay que trabajar mucho, aprender continuamente y esperar que un día ese trabajo de años de sus frutos. Porque el escritor, a diferencia de otras profesiones (pero al igual que muchas otras), puede ser una persona que escriba toda la vida y jamás se gane el pan con lo que escribe por mucho que lo intente. Y una de las claves para mejorar en lo que hacemos y con lo que tendremos que lidiar siempre son las críticas: tanto las constructivas como las destructivas.

Y, a veces, es difícil.

Reconzcámoslo: a nadie le gusta que le critiquen. Ni para bien ni para mal.

Pero es necesario. Sin críticas a nuestro trabajo nos sería imposible progresar, nos quedaríamos estancados en nuestra mediocridad de principiantes (o nos endiosaríamos en demasía) y nunca jamás alcanzaríamos nuestro verdadero objetivo. Por eso las críticas son necesarias y hay que recibirlas con los brazos abiertos. Eso sí, solo las constructivas. Las destructivas o negativas, esas que solo intentan hacer daño, las puedes tirar a la basura junto a los restos de la comida de ayer.

¿Y qué hacemos con las constructivas? ¿Cómo lidiamos con ellas? El hecho de que sean críticas realizadas con las mejores intenciones y para tu propio beneficio no significa que sean menos duras, más fáciles de digerir.

Lidiar bien con las críticas requiere práctica, una buena dosis de autoestima y, a veces, alguien a tu lado que te ayude.

Esa es, al menos, la fórmula que yo misma me intento aplicar, a veces con mejor o peor acierto. Cuando expones tu trabajo al mundo lo abres a la crítica, ya sea de un lector cualquiera o de un compañero de profesión que intente ayudarte a mejorar; y tienes que saber identificar qué tipo de comentario está haciendo y qué está criticando.

Una crítica constructiva puede referirse a tu gramática, redacción, estilo o fondo de tu historia. Y lo primero que tienes que saber es que no tienes por qué hacer caso a todas las críticas. Las críticas de gramática, ortografía y redacción, por ejemplo, suelen ser las más acertadas y te recomiendo que las escuches atentamente. Sobre todo si provienen de varias voces señalando lo mismo. Cuando escribimos tendemos a la repetición, los dedazos y los despistes en general, además de que podemos desconocer alguna que otra regla de nuestro idioma. Por eso, ¡estas lecturas críticas son muy importantes! Esto no significa que vayan a tener razón el 100% de las veces, pero habrá que estar atentos.

En siguiente lugar están las críticas al fondo de tu historia, a tu trama. Y aquí tienes que aprender a diferenciar entre el gusto personal y el comentario objetivo. Si te señalan agujeros en la trama, incoherencias o sinsentidos, te conviene revisar a fondo tu relato o novela. Pero si lo que te critican forma parte de tu historia y se trata de un gusto personal (por poner un ejemplo, si alguien te dice que tu historia de aventuras tiene “demasiado romance”, no tiene por qué estar en lo cierto. ¿Demasiado romance para quién? Desde luego, para esa persona, pero ¿eso es malo? No siempre lo que te señalen como algo malo es algo que debas cambiar, si tu crees que tiene que estar ahí).

Lo mismo pasa con el estilo, y creo que este tema es el más peliagudo. Que cada uno tiene un estilo al escribir es una verdad universalmente reconocida, y cada estilo es muy personal. Por eso, si lo que critican es tu estilo tienes que intentar relativizar esas críticas. Es posible que te acusen de ser poco descriptivo o de utilizar palabras demasiado enrevesadas, por ejemplo. Y te tienes que volver a preguntar si es algo malo, si lo haces porque quieres…. o si tu estilo es así porque nunca has intentado cambiarlo. Tú y solo tú puedes decidir cuántas consejos seguir y cuántos no, pero cuando critiquen tu estilo plantéate si se trata, de nuevo, de su gusto personal o si tienen razones de peso para decirte que tu estilo podría mejorar, que no cambiar.

Todo crítico tiene siempre su gusto personal: intenta diferenciar las críticas basadas en el gusto y aquellas basadas en aspectos objetivos. Estas últimas son las que te interesan.

Para lidiar bien con las críticas tenemos que tener siempre presente que los lectores y correctores son personas con sus propios gustos y opiniones, que se pueden equivocar tanto como tú… pero que también pueden haber visto fallos que tú no habías notado. ¡Y por eso son tan necesarios! Así pues, cuando uno de tus trabajos reciba una crítica o corrección, intenta discernir ante todo qué es subjetivo y qué es objetivo. Acepta todos los comentarios con agradecimiento, pues se hicieron con la mejor intención; y nunca te cierres en banda ante las críticas, por duras que sean, puesto que te impedirán crecer.

Aunque te duelan (porque siempre duelen un poco).

Aunque creas que no tienen razón porque están siendo subjetivos.

Si te pones a la defensiva con aquellos que te intentan ayudar, créeme: no estas lidiando bien con las críticas.

¿Mi consejo? Busca alguien (una o varias personas) de confianza con quien compartir tus miedos. Porque las críticas dan miedo. De repente te llueven las críticas de tu trabajo, del que tan orgulloso estabas, y te dicen mil errores que tú no habías visto y puede que te entren dudas. ¿Seré lo bastante buena? ¿Valgo para esto? Si tú solo no puedes lidiar con ellas, busca a alguien que te ayude y que te recuerde las cosas buenas que tiene tu trabajo. Que se haya leído la historia y te repita lo mucho que le gustó. 

Una chica muy sabia me dijo una vez que un escritor nunca escribe tan bien como puede pensar; ni escribe tan mal como cree que lo hace (si reconocéis la cita, es que la leyó en algún lado, pero no me dijo dónde). Esto nos indica que ni nuestra historia será tan grande como la vemos en nuestra cabeza (y menos al principio) ni tan horrible como puede parecer después de pasar por unos buenos correctores. Confianza en uno mismo, constancia y aceptación son mis tres claves para lidiar bien con las críticas. Y cuando una de estas falla…

Siempre tengo gente que me ayuda a levantar.

A ellos, solo puedo darles las gracias de corazón.

Y a vosotros, desearos suerte navegando los mares de la corrección. ¡Pueden ser los más difíciles de doblegar!

NaNoWriMo 2015: completar el reto en 3 semanas

Quería haber hecho esta entrada ayer, como las anteriores, pero una exitosa exhibición de karate me lo ha impedido; ¡lo siento! Así que vengo hoy a contaros cómo me ha ido la tercera semana en este NaNoWriMo 2015, y si tuviera que describirla con una sola palabra esta sería agridulce. Por un lado, el lunes completé el reto con 50.422 palabras, ¡lo cual siempre es una alegría!

Nanowrimo 2015

Sin embargo, la novela no está aún corregida del todo y a lo largo de la semana pasada avancé muy poco. Estoy entrando en la zona problemática, la del acto final, y me está costando más de lo que me gustaría arreglarla. Por eso mismo todavía no he validado (puedes validar el reto a partir del día 20): aún me quedan días de noviembre y siento que tengo que dar el máximo de mi misma estos días para dejarla lo más terminada posible, aunque cuando termine el mes continúe trabajando en ella.

Hoy retomo la corrección con ganas después de un fin de semana bastante ocupado; por suerte, ya tengo la solución de uno de los problemas principales pensada, ¡y ahora sólo me queda escribir! Seguiré introduciendo mis números en el contador oficial y validaré el último día, ¡a ver cuántas palabras consigo! Volveré a contaros el final de mis aventuras a través de la arena el domingo que viene. Y vosotros, escritores, ¿cómo vais? ¿Habéis terminado el NaNo o continuáis tecleando?

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