Buscar

Laura Morán Iglesias

Página web y blog de Laura Morán, escritora de fantasía y ficción.

Etiqueta

el libro del escritor

Encuentra tu isla en La isla del Escritor + Sorteo + Entrevista

¡El verano se acaba! Estamos a 30 de agosto y ya tenemos que despedir el verano y comenzar a mirar al nuevo curso escolar, la vuelta al trabajo y el final de la playa, la fiesta y la verbena. ¡Qué dura es la despedida del calor! (Aunque, depende de donde vivas, el calor te acompaña hasta bien entrado el otoño). Pero empieza septiembre y muchos estáis con la conocida depresión post-vacacional (yo ya la tengo más que superada, que tuve vacaciones en julio). Para todos vosotros, os traigo algo que alargará un poco más vuestro verano: La isla del Escritor, una antología de la que ya os he hablado en alguna ocasión.

¡Y es que ya está publicada, y está teniendo una gran acogida entre el público!

¿Qué podemos encontrar dentro de esta antología?

La isla del escritor recoge treinta y dos historias que giran alrededor de las islas. Nuestro particular archipiélago se divide en siete géneros literarios: ciencia ficcion, realismo, fantasía, erótica, psicológica, negra y romántica. Cada relato aborda una historia, con su isla como centro. Nuestras islas, que pueden ser reales o imaginarias, están habitadas por piratas, heroínas, esclavos, asesinos, amazonas, prisioneros, robots…

Escoge la que que más te guste y conquístala.

Así reza la sinopsis de esta antología, a la venta a través de Amazon en formato físico o digital. Dentro encontraremos 32 historias de distintos géneros, que van desde la fantasía y la ciencia ficción a la erótica, el realismo o la romántica. ¿Os vais a perder una maravilla así? Por si os interesa, podréis encontrar mi relato La heroína de Tres Males dentro de la sección de fantasía, ¡y espero vuestra opinión!

Sorteo de un ejemplar

¡Pero esto no es todo lo que os traigo hoy! Como ya hice con la antología Refugiados, os traigo el sorteo de un ejemplar en formato digital de La isla del Escritor. ¡Participar es muy sencillo! Sólo tenéis que compartir esta entrada en Twitter con el hashtag #LaIslaDelEscritor y mencionándome @l_moraniglesias para que sepa que queréis participar. ¡No olvidéis seguirme en Twitter!

Condiciones para Twitter:

  1. Ser seguidor mío en Twitter.
  2. Compartir esta entrada con el hashtag #LaIslaDElEscritor
  3. Mencionarme en el tuit (@l_moraniglesias)

Condiciones para Facebook:

  1. Seguirme en Facebook.
  2. Compartir la entrada del sorteo en abierto.
  3. Dejarme un comentario.

El sorteo se realizará el 15 de septiembre, ¡así que tenéis tiempo!

laisladelescritorVENTA

Entrevista a una Olivia B. Gastón

Para terminar, os dejo con una pequeña entrevista de Olivia B. Gastón, también conocida por su canal Sumergidos Entre Libros. Olivia y yo ya participamos juntas en la antología Refugiados, ¡y os traigo sus impresiones sobre La isla del Escritor! Además, muy pronto, os traeré en exclusiva una entrevista a Meritxell Terrón, antóloga de La isla del Escritor.

¿Cómo te enteraste de La isla del escritor?

A través del NaNoWriMo. Estaba buscando grupos de Facebook sobre este reto anual cuando di con uno que se llamaba ELDE NaNoWriMo. Me uní a él porque me parecía más cercano que el oficial ya que había menos miembros. A partir de ahí descubrí todo lo relacionado con El libro del escritor, una red social gamificada para escritores. Más adelante se habló de realizar una antología llamada La isla del escritor para ayudar a sacar adelante la red social

¿Participaste en el crowfunding de ELDE?

Por supuesto. Me pareció un proyecto muy interesante y aporté mi granito de arena para que saliera adelante.

¿Puedes darnos más detalles sobre “Con ropa interior de encaje y una bata”?

Bajo este título tan extraño se esconde una historia llena de humor que habla, a través del tema del fin del mundo, de cómo cada persona es una isla. No os quiero dar más detalles para no desvelar demasiado, pero lo que si os puedo decir es que la protagonista es muy peculiar.

¿Cómo se te ocurrió la idea?

Buscaba hacer una historia diferente. El tema del fin del mundo me atraía bastante, pero había que incluir algo relacionado con islas, así que decidí darle una vida perfecta a la protagonista para luego trastocársela de golpe y convertir las islas en algo metafórico. Al final, la protagonista me salió rana y el humor invadió el relato.

¿Qué tal ha sido tu experiencia? ¿Repetirías?

Ha sido algo único porque hemos sido una comunidad. Aunque Cristina Alfaraz, Meritxell Terrón y José Molina eran los que tiraban del carro, todos hemos estado implicados en la corrección de los relatos, así como la creación del booktrailer. Eso ha hecho que me sienta más orgullosa, si cabe, de la antología. Todos hemos puesto una parte nuestra en ella y no solo con un relato. Si vuelve a salir otro proyecto similar, volvería a formar parte sin dudarlo.

Reto ELDE: Aventura de los zombies

¡Os traigo el segundo relato gracias al reto de ELDE! En esta ocasión, se trata de algo mucho más original que escribir un sueño o pesadilla; se trata, ni más ni menos, que reescribir un capítulo de don Quijote… ¡y enfrentarlo a una horda de zombies! Algo muy apropiado ya que este año conmemoramos el 400 aniversario de su muerte, en abril de 2016. El reto en concreto ha sido este:

2. Reescribe la escena de don Quijote con los molinos de viento, pero imaginándose que se enfrenta a hordas de zombies.

¡Allá vamos!

Molino y Don Quijote

Aventura de los zombies

En esto, descubrieron treinta o cuarenta estudiantes que volvían, como bien sabía Sancho, de terminar sus finales, pues era febrero y las fechas encajaban; y en cuanto don Quijote los vio, le dijo a su escudero:

—La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados zombies, criaturas inmundas que viven más allá de su muerte, con quien pienso hacer batalla y devolver a todos al infierno del que algún científico loco, virus maligno o demonio perverso ha sacado.

—¿Qué zombies? —dijo Sancho Panza.

—Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de caras largas y pálidas, con expresión hambrienta y brazos caídos.

—Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son zombies, sino estudiantes de exámenes, y sus andares pesarosos se deben a que tras muchas horas de esfuerzo, estudios y una peligrosa mezcla de Red Bull y noches en vela han conseguido al fin terminar su tortura.

—Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son zombies; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte a rezar que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran estudiantes, y no zombies, aquellos que iba a acometer y podía dañar gente inocente. Pero él iba tan puesto en que eran zombies, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni se fijó en las mochilas caídas ni los apuntes arrugados que llevaban en las manos los pobres universitarios.

—Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.
Ante el grito de don Quijote muchos estudiantes alzaron las manos para hacerse visera y ver a su contrincante, mientras otros hicieron gestos un tanto groseros que el caballero interpretó como un ataque.

—Pues aunque mováis más brazos que los de Némesis, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, se encomendó de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal peligro le ayudae, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primer estudiante que estaba delante; y dándole una lanzada en la carpeta, el estudiante de medicina se defendió con tanta furia junto a sus apuntes, ayudado por sus amigos, que entre todos hicieron la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

—¡Válgame Dios! —dijo Sancho—. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino estudiantes, y no conviene molestarles cuando van en manada y están faltos de sueño?

—Calla, amigo Sancho —respondió don Quijote—, que las cosas de la guerra más que otras están sujetas a continua mudanza. Es evidente que estos zombies han sido modificados genéticamente para tener aún más fuerza. Ayúdame a montar de nuevo a Rocinante, pues precisamos de armas mayores para acabar con la plaga. Es hora de buscar mi lanzallamas y, después, volver a ejercer nuestra noble misión.

Y, ayudándole a levantar, volvió a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba; mientras los estudiantes avisaban por Twitter de la presencia de un loco a caballo en las inmediaciones del campus.

Reto 1: Primer Día

Reto ELDE: Primer día

El Libro del Escritor, del que ya os he hablado en alguna ocasión, organiza un reto de escritura muy interesante: 52 relatos cortos en un año, uno a la semana. Yo acabo de enterarme (¡bien por mí!) y aunque lleve 17 retos de retraso he dicho: ¿por qué no? Así pues, hoy os traigo el primer reto de todos, basado en la siguiente premisa:

1. Escribe sobre un sueño o pesadilla que hayas tenido esta semana.

A continuación, os dejo con el relato. ¡Espero que os guste, y espero vuestros comentarios!

Coche

Primer día

—¡Vamos a llegar tarde! Date prisa, por favor, no quiero ser la última en entrar en clase en mi primer día —rogué; pero, por más que lo intentaba, no conseguía que Jose se diera prisa ninguna. Cuando terminó de arreglarse (nunca tardaba tanto, ¿por qué precisamente aquel día sí?) ya salíamos con más de diez minutos de retraso. Por no esperar al ascensor, bajé corriendo las escaleras y mi frustración siguió aumentando al darme cuenta de que Jose no pensaba dar un paso más rápido que el otro—. ¡JOSE!

—Que ya voy, pesada.

¡Pesada! ¡Encima! ¿Cómo se atrevía a insultarme, sabiendo lo importante que era para mí aquel día? Era mi primer día de universidad, ¡de nuevo! Años después de finalizar mi primera carrera, por fin había dado el paso de estudiar Historia del Arte, algo que siempre me rondó la mente, y no quería llegar tarde y llamar más la atención; bastante tendría ya con ser la más mayor de la clase, graciasdenada. Jose se había ofrecido a llevarme en coche; ¿pero para qué narices lo hacía si me iba a hacer llegar tarde?

Cuando por fin subimos al coche, sentía ganas de llorar. Jose arrancó y en silencio puso rumbo a la autovía, mientras yo intentaba tranquilizarme. El viaje transcurrió tranquilo y me di cuenta de que había exagerado: teníamos tiempo de sobra para llegar a clase, ¡no era para tanto!

—Lo siento, me he puesto como una fiera antes, pero es solo que estoy muy nerviosa —me disculpé. Él no dijo nada y, aunque me molestó su mutismo, preferí no meter el dedo en la llaga. Bastante es que me llevaba.

Y entonces, al entrar en la autovía, ¡cogió la salida que no era!

—¡Jose, fíjate por donde vas, que estás yendo hacia Alicante! Joder, si el camino a Murcia lo sabes de sobra, ¿en qué estás pensando? —exclamé, asustada. Ahora sí que no llegaba. Y, para mi sorpresa, en lugar de disculparse Jose sólo me miró con hastío y siguió conduciendo.

—Ya daremos la vuelta.

Solo que no la dimos. Pasamos varias salidas, oportunidades perdidas de dar marcha atrás, y me sentía impotente atrapada en el coche con alguien que no se parecía en nada a la persona con la que yo compartía mi vida. Jose jamás me habría hecho algo así, y menos sabiendo lo importante que era aquel día para mi. No entendía qué estaba pasando. Por más que intenté hablar con él, convencerle de que diera la vuelta o implorarle para que me hablara, Jose siguió conduciendo en silencio, como si yo no existiera. Hasta que llegamos a Alicante ni siquiera cambió el gesto.

—Enseguida doy la —afirmó. Pero siguió recto, y se pasó la primera rotonda, y también la segunda. Yo ya no podía más: me daban igual las clases, me daba igual no llegar a mi primer día. Estaba asustada.

—¡Dejame bajar! —chillé. Podía coger un tren o un autobús y volver a casa. Si llegaba a casa todo volvería a la normalidad.

—Salta, si quieres —contestó él, indiferente. Las lágrimas se agolparon en mis ojos, pero me negué a dejarlas salir. No entendía qué le había pasado a Jose, mi Jose, pero sabía que no podía seguir en el coche con él, sentía que si no bajaba ya no saldría de ese coche en mi vida… y salté.

Rodé por el asfalto y, magullada, llegué al arcén. Los coches me pitaban. Jose había detenido el coche unos metros por delante de mi caída y le vi mirar hacia atrás, buscarme. Su expresión era de absoluto placer. Una sonrisa cruel adornaba sus facciones, antiguamente cálidas y tiernas. Me puse en pie como pude y eché a correr, intentando alejarme lo máximo posible; pero cojeaba, me había hecho daño al caer. No podía respirar, sentía que me ahogaba, y cada paso que daba parecía que iba a ser el último. Y entonces me di cuenta de que Jose había dado la vuelta y venía a por mi. Lo tenía pegado a mi espalda. Por más que corría no podía perderle, y se acercaba cada vez más, y más, y más…

El Libro del Escritor

Mientras me termino la merienda y me preparo para atacar el final de un relato nuevo, me paso por aquí para daros las gracias. Esta última semana, y gracias al proyecto del Cuaderno Viajero, ¡las visitas a mi blog han subido como la espuma! Y, aunque de momento tengo 28 seguidores en WordPress, para mi sois los mejores seguidores del mundo. ¡Y los que me leéis sin estar registrados, también! ♥

estadisticas
Hasta WordPress me felicita

Quizás penséis que no es mucho, pero para mi es un mundo 🙂

Pero no he venido a hablar de eso, sino del relato que estoy terminando de corregir para La Isla del Escritor, una antología de relatos que donará todos sus beneficios a El libro del Escritor, también conocido como ELDE. Si no sabéis de qué os hablo, se trata de una plataforma para escritores que está enfrascada en un proyecto interactivo: una red social para escritores, donde podamos practicar y mejorar nuestro arte aprendiendo a través de la gamificación (algo que ellos explican estupendamente en su página)ELDE pretende ser un lugar de referencia para escritores, ofreciendo cursos, correcciones, actividades y apoyo para todos.

elde

Para financiar su red social han hecho varias cosas (como un crowdfunding que les salió requetebien y al que estoy orgullosa de haber contribuido), y la antología es uno más de sus proyectos. La verdad, estuve encantada cuando se pusieron en contacto conmigo para que participara con un relato de fantasía en el que estoy enfrascada ahora mismo. Desgraciadamente, no os puedo mostrar nada, ¡pero lo leeréis cuando se publique!

De hecho, os dejo ya, que tengo que terminar la corrección 😉 ¡Visitad El Libro del Escritor!

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: