Llevo tiempo dándole vueltas a traer una serie de artículos relacionados con la escritura y ganarme la vida de ella, pero siempre me detenía una idea: ¿qué sabré yo? No tengo ningún libro publicado y nadie me conoce, ¿por qué voy a dar consejos a otros? Pero gente más lista que yo me ha hecho ver que, en cierto modo, llevo un año viviendo exclusivamente de lo que escribo. Y quizás una serie de artículos sobre las distintas maneras de vivir de la escritura podrían venir bien a otros que, como yo, quieren hacer de sus palabras un medio de vida.

Pero antes que nada, tengo que dejar algo bien claro:

Vivir de la escritura no siempre significa ser una autora publicada.

Yo estoy lejos de este paso y, sin embargo, puedo decir que vivo de lo que escribo. Son mis palabras las que me dan de comer, de una u otra forma. ¿Cómo, os preguntaréis? Pues hay muchas maneras de comenzar a monetizar tu escritura. Algo que tenéis que tener siempre presentes a la hora de sacar un rendimiento económico de vuestra escritura es a valorarla. Muchos escritores (entre los que me incluyo) tendemos a devaluar nuestras obras, y esto no sucede únicamente cuando alguien nos alaba y respondemos con un “qué va, si no es para tanto”; también pasa cuando intentamos vendernos. Es por eso que antes de poner un precio a lo que escribimos, tenemos que aprender a valorar su calidad, el tiempo que nos lleva y, en definitiva, asumir que es un arte por el que hay que pagar.

Recordad: vuestro tiempo y vuestro trabajo vale tanto como el de cualquier otra persona. ¡Valoraos!

Dicho esto, podemos empezar con el primer método para vivir de la escritura: los trabajos de escritor fantasma, también conocidos como negros o ghostwriters, en inglés.

Vivir de la escritura

Método #1: Conviértete en un escritor fantasma

Por supuesto, todos los que queremos publicar y ser escritores queremos ver nuestro nombre plasmado al lado de nuestro trabajo; pero esto no es nada fácil. Entrar en el mundo editorial requiere tiempo, talento y suerte, entre otras muchas cosas. Ser escritor fantasma no te va a abrir las puertas de ninguna editorial, pero sí te va a dar muchísima experiencia. Te va a enseñar cosas extremadamente valiosas para un escritor:

  • Constancia: algo que no siempre tenemos. Un escritor debe escribir todos los días (o casi todos, al menos) si quiere dedicarse a su arte. Al tener un trabajo de escritor fantasma te obligas a escribir a diario, ¡porque si no entregas tu trabajo no te pagan!
  • Experiencia en varios géneros: puede que toda la vida hayas escrito novela negra, y eso sea a lo que te quieres dedicar… pero entonces alguien te contrata y te pide que escribas fantasía. Drama. O, el género más demandante de escritores fantasma, novela erótica. Puede que lo que escribas no sea santo de tu devoción, pero te da las tablas suficientes como para que en el futuro puedas moverte en más de un género, y nunca te quedes atascado.
  • Aprendes a escribir bajo presión: es lo que tiene escribir con plazos. A lo mejor tu contratante te da un mes, o dos, para terminar una novela… pero el mío me daba una semana para acabar cada novelette. Eso eran muchas horas delante del ordenador, trabajando a contrarreloj con una trama que no era mía y un género que no era mi preferido; pero el día de la entrega tenía la novelette terminada, corregida y con un resumen de la misma.
  • Dinero: Es posible que el trabajo de escritor fantasma no sea el mejor pagado, es cierto. Aquí es donde te encuentras ante la disyuntiva de cuánto vale tu trabajo y cuánto necesitas el dinero; y, en ocasiones, tienes que ceder. Es posible que te encuentres con otros escritores que critiquen que te vendas tan barato; y muchos otros que hagan lo mismo por la mitad de lo que cobras tú. En mi caso, eché una cuenta de las horas que le dedicaba y negocié con mi contratante el precio. Y sí, era bajo, pero no denigrante. Quien os contrata debe ser consciente de que vuestro trabajo es valioso y tiene un precio, y también que quien paga con cacahuetes, contrata monos.

Ahora, la pregunta es cómo ofrecerse como escritor fantasma. Podéis buscar a través de internet en páginas de trabajos online. Yo sólo he probado People Per Hour, pero estoy segura de que habrá muchas más. Se trata de páginas donde la gente no suele ofrecer mucho dinero, pero hay una gran variedad de trabajos y si perseveráis y buscáis mucho, quizás encontréis algo que os venga bien.

Una última cosa: saber idiomas ayuda. El terreno de los escritores fantasma está mucho más asentado y es más amplio en el mundo anglosajón, por lo que si sois capaces de escribir en inglés tenéis media carrera ganada. Yo, en concreto, todos mis trabajos de ghostwriter los he hecho escribiendo en inglés; así que si tenéis cierto dominio del idioma os recomiendo darle un intento. ¡No os dejéis amilanar por nada!

Ser escritor fantasma sólo es una de las maneras que hay para vivir de la escritura, ¡pronto os traeré más!